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Vol. 18. Núm. S7.Diciembre 1998
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Aspectos éticos y psicosociales de los xenotrasplantes
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R. MATESANZ , B. MIRANDA
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NEFROLOGIA. Vol. XVIII. Suplemento 7. 1998 Aspectos éticos y psicosociales de los xenotrasplantesV. Barrio Fundación Hospital. Alcorcón. Madrid. Los problemas éticos y psicosociales de los xenotrasplantes hay que encuadrarlos en el marco de la experimentación humana y animal, en nuestra sociedad, que hay que considerar ética y culturalmente plural y con sensibilidad creciente hacia temas bioéticos y medioambientales. Esta sensibilidad, estimulada por los medios de comunicación social, es receptiva a los valores de una ética ecológica y al reconocimiento de un valor intrínseco a todos los seres vivos, especialmente a los primates más cercanos a la especie humana. De todas maneras, sólo en círculos muy reducidos se cuestionan seriamente una concepción del mundo antropocéntrica. Esta opción, en continuidad con los modelos convencionales de ética tradicional reserva en exclusiva el mundo moral para el hombre, si bien, alargando sus responsabilidades a una correcta conservación y administración de la naturaleza. Nuestra sociedad maravillada por los progresos científico-técnicos se muestra a la par temerosa de que se crucen ciertas indefinidas barreras que se perciben como salvaguarda de la humanidad, tal como la conocemos hoy, y de la Salud Pública. Los xenotrasplantes pueden considerarse una de estas barreras por lo que es necesaria una extremada cautela y rigor científicos, un cuidadoso análisis ético, determinado los valores que requieren protección jurídica, y finalmente, una adecuada pedagogía a la población. ASPECTOS ETICOS Los problemas éticos de los xenotrasplantes, que exigen particular atención por sus características diferenciales con otros tipos de trasplantes, vienen determinados por su estadio experimental, el peligro para el receptor y para la Salud Pública en general y por el hecho diferencial con otro tipo de trasplante; ya que por definición el material a trasplantar proviene de una especie animal distinta a la humana. El lugar que el animal ocupa en la escala filogenética tiene relevancia ética. Teniendo en cuenta el momento actual de nuestros conocimientos, la utilización de células y tejidos, que viene ya haciéndose con carácter experimental después de cumplir los requisitos que se exigen en una correcta praxis de experimentación hu- mana de carácter terapéutico, y la protección jurídica de los derechos de los pacientes no merecen una especial atención, supuesto que estos experimentos estén controlados. Los realizan profesionales competentes y los pacientes han dado el consentimiento informado. EN RELACION AL RECEPTOR Es necesario despejar las incógnitas más importantes y de posibles consecuencias peligrosas para el receptor y/o para la Salud Pública en relación a los aspectos fisiológicos, inmunológicos y riesgos de infección antes de pasar a los ensayos clínicos. Cuando se de esta autorización para el comienzo de ensayos clínicos tienen que haberse delimitado claramente las indicaciones, estar previstos los registros razonables y la aceptación lúcida por parte del paciente. Parece obvio que los primeros ensayos clínicos, que han de tener una finalidad terapéutica, se realicen en adultos. Con todo no hay que excluir la posibilidad de ofrecer la posibilidad de beneficiarse de una terapéutica orientada a salvar la vida a aquellos niños capaces, por lo menos, de comprender la posibilidad de salvar la vida. De entrada, y hasta el momento que la tecnología esté más consolidada, sería conveniente excluir a todo niño/a de menos de cinco años del ensayo clínico. EN RELACION A LA FUENTE DE ORGANOS La utilización razonable de animales con fines científicos y, especialmente, cuando esta finalidad ya orientada al bien de las personas, no ha ofrecido dificultad hasta época reciente en nuestra cultura. Una mayor sensibilidad hacia los animales exige el mayor rigor en el diseño experimental; la utilización del número necesario de animales, el trato correcto de los mismos, la mayor eliminación posible de dolor o sufrimiento y el sacrificio con métodos humanos cuando sea necesario. Es decir, su sacrificio con el mínimo de sufrimiento físico y mental según las especies. El principio de la subordinación de las especies animales al servicio de la especie humana no es hoy 19 NEFROLOGIA. Vol. XVIII. Suplemento 7. 1998 compartido por todos. Una especial atención la merecen los primates superiores. Podríamos decir que el sacrificio de un animal en beneficio del ser humano con carácter experimental ha de ser más justificado cuando más cerca esté el animal en la escala filogenética al ser humano. Nadie duda de la diferencia cualitativa que existe entre un conejillo de Indias, un animal de cría, un babuíno y un chimpancé. En esta misma línea está la producción de animales transgénicos. Fácil de justificar en la mayoría de los sistemas éticos vigentes en los animales de cría. Pero este problema tiene que distinguirse de las modificaciones aceptables transgénicas tanto en humanos como en primates. En nuestro caso, para criar animales con modificaciones genéticas sólo serían aceptables aquellas transformaciones de la carga genética que no modifiquen el fenotipo del animal, es decir, el sujeto modificado debe ser en todo similar a sus congéneres y la modificación genética afectar sólo a una determinada función inmunológica. ASPECTOS ANTROPOLOGICOS La posibilidad de animales transgénicos, la dirección de los progresos científico-técnicos y una creciente preocupación por la ética medioambiental fuerzan las preguntas sobre el futuro de la humanidad y la supervivencia del planeta y el papel del hombre en el cosmos. La tradición moral occidental, en dos de sus más cualificados representantes: el cristianismo y el pensamiento de Kant, no ocultó sus recelos hacia la naturaleza, ya fuera entendida como «naturaleza del hombre» (Kant), ya como mundo o tierra a los que la vida humana se siente vinculada (Cristianismo). A partir de la idea cartesiana de la dualidad res cogitans-res extensa, el hombre moderno ha desarrollado ciencia y filosofía con la convicción de que existe un sujeto pensante, que construye racionalidad matemática, y un objeto pensado, la res extensa, que se configura geométricamente conforme a leyes y formas de tal racionalidad. La naturaleza reducida a objeto no se percibe como sujeto de derechos y soporte de valores. Uno de los desafíos más llamativos de la ética aplicada en nuestros días deriva precisamente de los planteamientos de la ética medioambiental a la bioética, o si se quiere, de los planteamientos de una ética ecológica a la ética antropocéntrica (cristiana, cartesiana o kantiana). En toda ética antropocéntrica el sujeto de derechos y deberes, así como el elector de valores es el ser humano, y el resto de las cosas son tenidas como valiosas en tanto en cuanto son referidas a la valo20 ración del sujeto humano. Hasta el momento la ética antropocéntrica ha mostrado poca sensibilidad en relación a la naturaleza viviente no humana y a la naturaleza en general. Parece pues, conveniente, aceptar la crítica de la ética ecológica, las estrecheces del antropocentrismo y, sin renunciar al mismo, procurar: a) mantener la peculiaridad del ser humano y de su función en el mundo moral y cultural; b) superar una concepción meramente «objetivista y funcional» de la naturaleza y, a la vez, evitar que el hombre sea él mismo reducido a objeto; c) eliminar distorsiones derivadas de la unilateralidad de la razón técnico-científica; y d) acentuar la interdependencia biológica de los seres vivientes. Con ello corregiríamos las desviaciones de una ciencia y de una técnica que distancian al hombre del mundo de la vida natural, arrastrándole a espacios ayunos de valores y fines, que es tanto como decir vacíos de ética. En lo que ahora nos concierne podemos concretizar el desafío de la ética ecológica en dos problemas: la relevancia moral de los animales no humanos y la cuestión de los eventuales derechos de la naturaleza no racional. Nos limitaremos al primero de estos problemas. RELEVANCIA MORAL DE LOS ANIMALES NO HUMANOS Sólo el ser humano tiene competencias para ser «sujeto moral», tanto activo como pasivo, y sólo él puede obrar moral o inmoralmente, asumir recíprocamente responsabilidades y deberes, percibir lo que denominamos valores éticos y decidir libremente entre opciones acordes o desacordes con las normas. Si en lugar de preguntarnos por quiénes pueden ser sujetos morales «activos» nos interrogamos por quienes pueden ser sujetos pacientes u objetos morales, podemos aceptar que el campo de los objetos morales supera con mucho en amplitud al de los agentes éticos. La relevancia moral no es privativa de la especie humana y el merecimiento de consideración moral está asociado a varias necesidades, capacidades y vulnerabilidades. Por esta razón hay que reconocer la relevancia moral de los animales que sienten y no son humanos, especialmente de los primates más próximos a nosotros. ASPECTOS PSICOSOCIALES Desconocemos encuestas de opinión suficientemente sólidas, como para hacernos una clara idea ASPECTOS ETICOS Y PSICOSOCIALES DE LOS XENOTRASPLANTES de cómo reaccionaría la población en general ante la realización de ensayos clínicos con órganos sólidos procedentes de animales. De todas maneras, creemos que es un problema de educación tendente a deshacer mitos o fantasías sobre las posibilidades de hacer hombres-mono o animales medio humanos. Dos hechos hay que tener en cuenta en este contexto: uno, es la facilidad con que se ha aceptado hasta el momento por parte de la población la utilización de válvulas de cerdo para suplir las válvulas cardíacas humanas y, dos la atención especial que merece la encuesta sobre los llamados genes éticamente sensibles. Puede tener cierto interés en orden a considerar cómo los factores culturales o religiosos influyen en la percepción de valores la consulta que realizó el «Committee on the Ethics of Genetic Modifications and Food Use» (CEGMFU) a numerosos grupos religiosos, vegetarianos y de consumidores en relación con la utilización de alimentos derivados de organismos transgénicos, así como las recomendaciones que deberían orientar a las entidades comerciales interesadas. El informe identificó tres áreas de posible conflicto ético: 1) la transferencia de genes humanos a animales utilizados como alimento; 2) la transferencia de genes de animales cuya carne está prohibida a determinados grupos religiosos, a otros animales, cuyo consumo sí está permitido, y 3) la transferencia de genes animales a vegetales, lo que sería cuestionado por vegetarianos. Los genes transferidos en cualquiera de los tres supuestos mencionados se refieren como genes comprometidos éticamente (ethically sensitive genes, ESG). Todas las partes consultadas estuvieron de acuerdo en que el propósito que refrenda la ética de la biotecnología es la mejora de la salud humana y animal; pero las opiniones sobre las aplicaciones de explotación divergieron. Los musulmanes apuntaron claras diferencias entre la mejora de la especie mediante cruzamiento (selección artificial) y por modificación génica; cristianos y judíos estuvieron a favor de la mejora de la naturaleza por todos los medios a su alcance, incluida la ingeniería génica. Para un musulmán el gen transferido retiene su origen; para un judío adquiere la naturaleza del organismo donde fue transferido, y para muchos vegetarianos es inaceptable el consumo de vegetales que contienen genes animales. Por último, ninguno de los consultados denunció que el consumo de alimentos con copias de genes humanos fuera canibalismo. El Comité no rechazó el consumo de alimentos con ESGs per se, pero recomendó que su utilización fuera lo más controlada posible; de igual modo sugirió la exigencia de que todos estos productos vayan correctamente etiquetados. ORIENTACIONES ETICAS Además de los valores éticos que nuestro ordenamiento jurídico protege como valores jurídicos (especificados en el capítulo VI sobre Legislación), debemos hacer mención a las conclusiones del Informe del Advisory Group on the Ethics of Xenotransplantation, del mes de agosto de 1996, presidido por el Prof. Ian Kennedy. Subrayando algunos aspectos: · Para la realización de ensayos clínicos en trasplante de órganos animales a los humanos es necesario un mayor esclarecimiento sobre los factores fisiológicos, inmunológicos y riesgos de infección. · En orden al necesario consentimiento será preferible comenzarlo cuando llegue el momento oportuno en adultos y no en niños, teniendo en cuenta el balance favorable beneficio/riesgo. · El paciente que cumple las condiciones ideales para el xenotrasplante que renuncia al mismo no puede ser discriminado como receptor de alotrasplante. · El receptor de un órgano procedente de un animal además de ser correctamente informado ha de recibir ayuda psicológica antes y después del xenotrasplante, si lo necesita. · El sacrificio de un primate para salvar una vida humana sólo es justificable si existen razonables posibilidades de éxito en la intervención. · Debe restringirse la utilización de primates en la investigación sobre xenotrasplantes a los casos en que no sea posible un método alternativo para obtener información necesaria. · El uso de cerdos (incluyendo cerdos transgénicos) como fuente de órganos y tejidos es aceptable. · No parece que pueda objetarse éticamente la utilización de animales de cría para la investigación, llevando a cabo las modificaciones genéticas que se consideren necesarias, procurando tomar las medidas oportunas para no causar sufrimiento indebido; aliviándolo si se produce y procurando la muerte del animal sin sufrimiento, en caso necesario. ORIENTACIONES PEDAGOGICAS Es necesario una información científica objetiva y correcta en todos los ámbitos educativos desde las Facultades de Medicina hasta las escuelas primarias. La orientación pedagógica escolar ha de procurar deshacer el mito del híbrido animal-bestia. Hay que ayudar a las nuevas generaciones a tomar conciencia de que no se pueden utilizar impunemente las diversas categorías de seres vivos o inanimados, según las propias e inmediatas exigencias 21 NEFROLOGIA. Vol. XVIII. Suplemento 7. 1998 económicas. Al contrario, conviene tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema ordenado que es precisamente el cosmos. Ha de justificarse debidamente la idea de que el hombre es responsable del cosmos y que como tal su responsabilidad es extensiva a la preservación de la naturaleza y al medio ambiente. Han de poder darse razones y no quedarse en un emotivismo romántico. La fidelidad a la propia tradición filosófica o teológica ha de hacer posible el paso de una mentalidad centrada solamente en resultados, hoy imperante, a otra que logre la síntesis entre las dimensiones científico-técnicas y los valores morales. Se debe considerar muy importante tener bien informados y por tanto como aliados a los medios de comunicación social en una campaña educativa.
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