La presión arterial (PA) presenta características específicas en pacientes de edad avanzada. Evaluamos la asociación de los cambios posicionales en la PA durante el ortostatismo con la presencia de lesión de órgano diana mediada por hipertensión (LODMH) en pacientes ancianos hipertensos con buen estado funcional.
MétodosEste fue un estudio multicéntrico y transversal de 156 pacientes hipertensos con una edad de 75±5,8 años (49% mujeres). La PA central y periférica en consulta y durante 24 horas se midió con un dispositivo oscilométrico. Los cambios de PA inducidos por la posición de pie se registraron en base a la definición convencional de hipotensión ortostática (HO) y también como una variable continua, resultado de la resta de los valores de PA en decúbito – PA ortostática. Tomando este valor de PA como variable continua, se distribuyó a los pacientes en dos grupos en función de los cambios ortostáticos de PA, por debajo o por encima de la mediana de la distribución. La LODMH se evaluó como renal (reducción de la tasa de filtración glomerular y/o aumento de la albuminuria), cardiaca (hipertrofia ventricular izquierda [HVI]) y arterial (incremento de la velocidad de la onda de pulso aórtica [VOPa]).
ResultadosLa HO estuvo presente en 33 pacientes (21%), mientras que el cambio ortostático de PA mostró una amplia distribución. Un total de 145 pacientes (92,9%) presentaron LODMH (48% enfermedad renal, 47% HVI y 81% rigidez arterial). Todos los pacientes con HO mostraron LODMH y valores significativamente más elevados de todas las estimaciones de PA sistólica. Aunque la HO y la LODMH no se asociaron de forma significativa, el análisis de los cambios ortostáticos de PA mostró un mayor daño renal en el grupo con una reducción de PA por encima de la mediana, en comparación con aquellos con una reducción por debajo de ella, tras ajustar por edad, PA en consulta y tratamiento con alfa-bloqueantes (p <0,05).
ConclusiónLa reducción ortostática de la PA se asocia con daño renal en pacientes ancianos hipertensos con buen estado funcional.
Blood pressure (BP) exhibits specific characteristics in elderly patients. We evaluated the association between positional BP changes during orthostatism and the presence of hypertension-mediated target organ damage (HMOD) in functionally preserved elderly hypertensive patients.
MethodsThis was a multicenter, cross-sectional study of 156 hypertensive patients with a mean age of 75±5.8 years (49% women). Central and peripheral office and 24-hour BP were measured using an oscillometric device. Orthostatic BP changes were recorded according to the conventional definition of orthostatic hypotension (OH) and also as a continuous variable obtained by subtracting values (supine BP – orthostatic BP). Treating BP as a continuous variable, patients were divided into two groups based on orthostatic BP changes, below or above the median of the distribution. HMOD was assessed as renal (reduced glomerular filtration rate and/or increased albuminuria), cardiac [left ventricular hypertrophy (LVH)], and arterial (increased aortic pulse wave velocity).
ResultsOH was present in 33 patients (21%), whereas orthostatic BP change showed a wide distribution. A total of 145 patients (92.9%) presented HMOD (48% kidney disease, 47% LVH, and 81% arterial stiffness). All patients with OH showed HMOD involvement and significantly higher values of all systolic BP estimates. Although OH and HMOD were not significantly associated, analysis of orthostatic BP changes showed greater renal damage in the group with a BP reduction above the median compared with those with a reduction below it, after adjustment for age, office BP, and alpha-blocker treatment (p <0.05).
ConclusionOrthostatic BP reduction is associated with renal damage in functionally preserved elderly hypertensive patients.
Existe una relación continua entre el aumento de la presión arterial (PA) y la morbilidad y mortalidad cardiovascular (CV), aunque en los pacientes hipertensos de edad avanzada esta relación es menos pronunciada y está influida por otros factores1–4. La PA presenta características especiales en individuos mayores, quienes muestran un aumento de la rigidez arterial que induce mayores elevaciones de la presión arterial sistólica (PAS) y de la presión de pulso, así como una reducción de la presión arterial diastólica (PAD), así como fluctuaciones de PA más pronunciadas5,6. La PA varía en respuesta a factores físicos, como los cambios en la posición corporal7,8. La hipotensión ortostática (HO) se define como una reducción sostenida de la PA al adoptar la posición de pie y es frecuente en personas mayores debido al propio proceso de envejecimiento, así como a la disautonomía. La HO se considera un proceso complejo que puede reflejar diferentes mecanismos reguladores de todo el sistema CV. Desde un punto de vista fisiológico, estos mecanismos implican la activación del sistema nervioso simpático y la actividad de los barorreflejos aórtico y carotídeo en todo el sistema CV, así como la distensibilidad arterial. En los ancianos, estos factores pueden estar alterados y contribuir a fluctuaciones de PA que dan lugar a isquemia intermitente, episodios de aumento de la poscarga y estrés mecánico de manera repetida sobre el endotelio, lo que posteriormente conduce a daño orgánico6,9,10. El objetivo del presente estudio fue evaluar la asociación de los cambios ortostáticos de la PA con la presencia de lesión de órgano diana mediada por hipertensión (LODMH) a nivel cardiaco, renal y vascular en un grupo de pacientes ancianos con hipertensión arterial (HTA) esencial y buen estado funcional.
MétodosDeclaración éticaDeclaración de aprobación del estudio: Este protocolo de estudio fue revisado y aprobado por el «Comité de Ética de la Investigación con Medicamentos (CEIm) de la Fundación Puigvert», número de aprobación C2018/25.
Declaración de consentimiento para participar: Se obtuvo el consentimiento informado de los participantes para tomar parte en el estudio.
Diseño del estudioFue un estudio multicéntrico y transversal que incluyó a 156 pacientes (49% mujeres) mayores de 65 años (media 75±5,8 años), con diagnóstico de HTA esencial, que fueron incorporados consecutivamente desde cuatro unidades de HTA de hospitales universitarios correspondientes al área metropolitana de Barcelona, España. Los criterios de elegibilidad de los pacientes fueron: 1) independencia funcional con capacidad para llevar a cabo las actividades básicas de la vida diaria, reflejada por un índice de Barthel> 80 y 2) ausencia de deterioro cognitivo, evaluada mediante una puntuación ≤ 2 en el test de Pfeiffer (se permitió un error más si el paciente no había recibido educación primaria y un error menos si había recibido educación superior). Los comités éticos institucionales locales aprobaron el protocolo del estudio. Se obtuvo el consentimiento informado por escrito de todos los participantes. La investigación se ajusta a los principios de la Declaración de Helsinki.
Las características demográficas y antropométricas, los factores de riesgo CV y los resultados de laboratorio se registraron en la visita de inclusión para todos los participantes, obteniéndose los siguientes datos: edad, sexo, peso, altura y perímetro de la cintura. Otras variables registradas fueron el hábito tabáquico, duración de la HTA, tratamiento antihipertensivo prescrito y antecedentes personales de enfermedad CV (incluyendo enfermedad cerebrovascular, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca, fibrilación auricular y enfermedad vascular periférica isquémica sintomática), así como antecedentes en familiares de primer grado. La diabetes mellitus se diagnosticó si el paciente estaba bajo tratamiento antidiabético o cuando el paciente había tenido dos o más determinaciones de glucemia plasmática en ayunas ≥ 7,0 mmol/L. Se consideró la presencia de dislipidemia si el paciente estaba siendo tratado con fármacos hipolipemiantes y/o si el colesterol total era> 5 mmol/L, el colesterol de lipoproteínas de baja densidad>3,0 mmol/L, el colesterol de lipoproteínas de alta densidad <1,0 mmol/L (hombres) o <1,2 mmol/L (mujeres), o si los triglicéridos eran> 1,7 mmol/L.
Mediciones de presión arterialLa PA en consulta se calculó con el promedio de tres mediciones de PA realizadas con un dispositivo oscilométrico automatizado no invasivo (Omron 907, Kioto, Japón), obtenidas mientras el paciente estaba sentado y había descansado durante 5 minutos.
Los cambios de PA inducidos por la posición de pie se evaluaron registrando la PA con el paciente en decúbito supino y nuevamente tras 3 minutos de bipedestación. Estos valores se registraron de tres maneras:
- a.
Como una variable continua, con el cálculo del delta de PA (PA en decúbito – PA ortostática).
- b.
Según la definición convencional de HO, es decir, una disminución de la PAS ≥ 20mmHg y/o una disminución de la PAD ≥ 10mmHg a los 3 minutos posteriores a ponerse de pie tras 5 minutos en posición supina.
- c.
Clasificando a los pacientes en dos grupos según los cambios ortostáticos de PA: el grupo 1 presentó una reducción ortostática de PA por debajo de la mediana y el grupo 2 presentó una reducción ortostática de PA por encima de la mediana de la distribución.
Posteriormente, se realizó una monitorización ambulatoria de la PA (MAPA) durante 24 horas utilizando el dispositivo Mobil-O-Graph PWV (IEM, Stolberg, Alemania), validado para mediciones de PA braquial o periférica según el protocolo internacional de la Sociedad Europea de Hipertensión11. El monitor se colocó en un día laboral, iniciando entre las 08:00 y las 10:00h. A partir de entonces, la PA se midió automáticamente cada 15 minutos durante el día y cada 20 minutos durante la noche. La PA central se obtuvo cada 60 minutos durante un periodo de 24 horas. Se utilizaron como criterios de control de calidad un 70% de mediciones válidas y un mínimo de una lectura válida por hora; de no cumplirse, la MAPA se repitió una semana después. Los periodos diurno y nocturno se definieron de acuerdo con las horas de vigilia y sueño referidas por el paciente.
Evaluación de la lesión de órgano mediada por hipertensiónLa LODMH se definió como la presencia de alteraciones renales (reducción del filtrado glomerular estimado [FGe] o aumento de la excreción urinaria de albúmina [EUA]), hipertrofia ventricular izquierda (HVI) o incremento de la rigidez arterial evaluada mediante la velocidad de la onda de pulso aórtica (VOPa).
Enfermedad renalLa creatinina sérica se midió mediante una reacción de Jaffe modificada enzimática (CREA; Roche Diagnostics), acorde con las recomendaciones actuales para estandarizar la medición de creatinina sérica. El FGe se calculó usando la ecuación del Chronic Kidney Disease-Epidemiology Collaborative12. La EUA (medida por turbidimetría en laboratorios locales según los estándares recomendados) se determinó como el promedio del cociente albúmina/creatinina en dos muestras de orina de la primera micción matutina obtenidas en días distintos.
La enfermedad renal se consideró presente si los pacientes tenían un FGe <60mL/min/1,73 m2 y/o una EUA ≥ 30mg/g de creatinina.
Hipertrofia ventricular izquierdaLa ecocardiografía transtorácica fue realizada por operadores experimentados, cegados a los datos clínicos y a la PA ambulatoria del paciente. Las exploraciones se efectuaron con los pacientes en decúbito lateral izquierdo parcial. Se midieron el diámetro interno telediastólico del ventrículo izquierdo, el grosor del septo interventricular telediastólico y el grosor de la pared posterior. El cálculo de la masa ventricular izquierda (MVI) se llevó a cabo según las recomendaciones de la American Society of Echocardiography y se indexó por la talla para estimar el índice de MVI. La HVI se definió como una MVI> 50g/m2,7 en hombres o> 47g/m2,7 en mujeres13.
Velocidad de la onda de pulso aórticaLa VOPa se estimó mediante el dispositivo Mobil-O-Graph con el método ARC Solver incorporado, utilizado para la evaluación de la PA periférica y aórtica o central durante 24 horas. La metodología para la estimación de la VOPa ha sido previamente descrita y validada frente a métodos invasivos14,15. Se obtuvo una estimación de VOPa de forma concomitante con cada estimación de PA central y se calcularon los valores medios durante 24 horas. Se consideró la presencia de rigidez arterial cuando dichos valores medios de VOPa en 24 horas eran> 10 m/s.
Análisis estadísticoLas variables continuas se expresaron como media±DE o como mediana y rango intercuartílico (RIC), según correspondiera, y las categóricas como frecuencias y porcentajes válidos. La normalidad de las distribuciones se evaluó con la prueba de Kolmogorov–Smirnov.
Para la comparación entre grupos, se emplearon la prueba t de Student o la U de Mann–Whitney en variables continuas, y la X2 de Pearson en variables categóricas.
Se desarrollaron modelos multivariados de regresión lineal. Se incluyó como variables dependientes el FGe y la EUA. Como variables independientes se consideró el cambio de PA ortostática según la mediana de distribución. Todos los modelos fueron ajustados por edad, PA clínica y tratamiento alfa-bloqueante. Se reportaron los coeficientes beta, intervalos de confianza (IC) al 95% y el valor p.
Finalmente se realizaron modelos multivariados de regresión logística binaria. En este caso se incluyeron como variables dependientes los distintos estimadores de LODMH (cardiaca, renal y vascular) y como independientes el delta de PA ortostática según la mediana de distribución. Los modelos se ajustaron por covariables clínicas relevantes igual que en los previos: edad, PA clínica y tratamiento alfa-bloqueante. Se reportaron las Odds Ratios (OR) con IC 95% y el valor p.
La significación estadística se estableció en p <0,05. Los análisis se realizaron con SPSS v25.0 (IBM, Armonk, NY, USA).
ResultadosObservamos un porcentaje muy elevado de LODMH global (145 pacientes, 92,9%), afectando a un órgano (32%), dos órganos (34%) o tres órganos (26%). Un total de 75 pacientes (48%) tenían enfermedad renal (12% con EUA aumentada únicamente, 21% con FGe reducido únicamente y 15% con ambos), 74 (47%) presentaban HVI y 126 (81%) tenían VOPa elevada.
Se registró una amplia distribución de los cambios de PAS con el ortostatismo, con valores de delta de PA desde -51 a 64mmHg y una mediana de 2mmHg (RIC: 22,7mmHg). Para la PAD se registraron valores desde -40 a 29mmHg con una mediana de -1mmHg (RIC: 13mmHg) (fig. 1). La HO, definida convencionalmente, estuvo presente en 33 pacientes (21%), de los cuales 12 (36%) cumplieron los criterios para PAS, 16 (49%) para PAD y 5 (15%) para ambos. La tabla 1 muestra las diferencias en los parámetros clínicos entre pacientes con y sin HO. Un mayor porcentaje de pacientes con HO tenía dislipidemia y antecedentes de eventos CV, en comparación con los que no presentaban HO. En cuanto al tratamiento antihipertensivo, los antagonistas del calcio fueron los fármacos utilizados con mayor frecuencia y, como era de esperar, los pacientes tratados con alfa-bloqueantes presentaron HO con mayor frecuencia. Todos los pacientes con HO mostraron afectación por LODMH: en 9 (27%) se afectó un órgano, en 14 (42%) dos órganos y en 10 (30%) los tres órganos. Además, los pacientes con HO mostraron mediciones significativamente más altas de PAS ambulatoria, tanto periférica como central, incluyendo los valores de 24 horas, diurnos y nocturnos. Los valores de PAS periférica en consulta fueron similares entre grupos (fig. 2).
Análisis comparativo de los parámetros clínicos según la presencia de HO
| Con HO(n=33) | Sin HO(n=123) | Valor p | |
|---|---|---|---|
| Edad (años) | 75,8±5,1 | 74,7±5,9 | 0,324 |
| Sexo n, (% mujeres) | 16 (48,5) | 61 (49,6) | 0,531 |
| IMC (kg/m2) | 30,2±4,8 | 30±4,5 | 0,855 |
| Perímetro cintura (cm) | 105,3±12,5 | 104,9±12,2 | 0,833 |
| Fumadores activos n, (%) | 5 (15,2) | 11 (9,1) | 0,237 |
| Diabetes n, (%) | 13 (39,4) | 38 (30,9) | 0,351 |
| Dislipemia n, (%) | 30 (90,9) | 92 (74,6) | 0,031 |
| Historia familiar de evento CV n, (%) | 14 (42,4) | 43 (35) | 0,438 |
| Evento CV previo (%) | 17 (51,5) | 38 (30,9) | 0,032 |
| Duración de la hipertensión (años) | 20 (14) | 19,5 (17) | 0,425 |
| Tratamiento antihipertensivo n, (%) | |||
| AC | 28 (84,8) | 91 (74) | 0,145 |
| ARA II | 17 (51,5) | 90 (73,2) | 0,026 |
| DT | 14 (42,4) | 62 (50,4) | 0,413 |
| BB | 10 (30,3) | 54 (43,9) | 0,168 |
| ARM | 9 (27,3) | 28 (22,8) | 0,598 |
| AB | 14 (42,4) | 18 (14,6) | <0,001 |
| IECA | 7 (21,2) | 23 (18,7) | 0,747 |
| DA | 8 (24,2) | 20 (16,3) | 0,299 |
| MVI (g/m2,7) | 51,7±13,5 | 49±13,1 | 0,215 |
| FGe (mL/min/1,73 m2) | 59,3±21,7 | 66,1±16,4 | 0,063 |
| Excreción urinaria albúmina (mg/g) | 13 (103) | 9,2 (28) | 0,495 |
| VOPa 24h (m/s) | 11,3±1 | 11±1,2 | 0,072 |
Los datos están expresados como: media±desviación estándar o mediana (rango intercuartil).
AB: alfa-bloqueantes; AC: antagonistas del calcio; ARA II: antagonistas del receptor de la angiotensina II; ARM: antagonistas de los receptores mineralocorticoides; BB: beta-bloqueantes; CV: cardiovascular; DA: diuréticos de asa; DT: diuréticos tiazídicos; FGe: filtrado glomerular estimado; HO: hipotensión ortostática; IECA: inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina; IMC: índice de masa corporal; MVI: masa ventricular izquierda; VOPa: velocidad de la onda de pulso aórtica.
No encontramos ninguna diferencia significativa en los parámetros que definen la LODMH entre pacientes con y sin HO después de ajustar por covariables. Sin embargo, hubo una tendencia hacia un FGe más bajo en los pacientes con HO en comparación con aquellos sin HO.
Como se mencionó anteriormente, los cambios de PA inducidos por la bipedestación y medidos como variable continua, presentaron una amplia distribución. Por ello, se comparó la LODMH entre pacientes con cambios por encima y por debajo de la mediana de dicha distribución. No se evidenció ninguna asociación con la LODMH cardiaca ni vascular. Sin embargo, al analizar la reducción de PA y la LODMH renal como variable categórica definida por un FGe <60mL/min/1,73 m2, el 41,9% de los pacientes del grupo con disminución ortostática de PAS por encima de la mediana presentó daño orgánico, frente al 30,8% de los pacientes con disminución de PAS por debajo de la mediana. Resultados similares se observaron para los cambios ortostáticos de PAD, con un 45,6% frente a un 28,7% (fig. 3). Estas diferencias fueron estadísticamente significativas tanto para PAS como para PAD tras ajustar por edad, PA en consulta y tratamiento con alfa-bloqueantes (p <0,05) (tabla 2).
Diferencias en la presencia de LODMH renal definida por FGe entre pacientes con valores delta de PAS y PAD ortostática por debajo (grupo 1) y por encima (grupo 2) de la mediana.
* p <0,05 en la comparación entre grupos.
Δ-PAD: delta de presión arterial diastólica; Δ-PAS: delta de presión arterial sistólica; FGe: filtrado glomerular estimado; LODMH: lesión órgano diana mediada por hipertensión arterial.
Odds Ratios (IC 95%) para la asociación entre la PA ortostática según la mediana de la distribución y la LODMH renal, definida por FGe, antes y después del ajuste por edad, PA clínica y tratamiento con alfa-bloqueantes
De acuerdo con la LODMH definida por EUA ≥ 30mg/g de creatinina, el 36,6% de los pacientes con una disminución ortostática de PAD por encima de la mediana presentó daño orgánico, frente al 19,3% de los pacientes con una disminución ortostática de PAD por debajo de la mediana (fig. 4). Esta asociación se mantuvo estadísticamente significativa tras el ajuste por las covariables mencionadas (p <0,05) (tabla 3). No se observó dicha asociación para los cambios ortostáticos de PAS (fig. 4).
Diferencias en la presencia de LODMH renal definida por EUA entre pacientes con valores delta de PAS y PAD ortostática por debajo (grupo 1) y por encima (grupo 2) de la mediana.
* p <0,05 en la comparación entre grupos.
Δ-PAD: delta de presión arterial diastólica; Δ-PAS: delta de presión arterial sistólica; EUA: excreción urinaria albúmina; LODMH: lesión órgano diana mediada por hipertensión arterial.
Odds Ratios (IC 95%) para la asociación entre la PA ortostática según la mediana de la distribución y la LODMH renal, definida por EUA, antes y después del ajuste por edad, PA clínica y tratamiento con alfa-bloqueantes
Dado que se encontró una relación entre el descenso de PA ortostática y la LODMH renal definida por sus variables categóricas, se evaluó también su relación con el FGe y la EUA como marcadores cuantitativos de la lesión. Se observó que, tanto para la PAS como para la PAD, los pacientes con una reducción ortostática de PA por encima de la mediana tenían valores más bajos de FGe. En referencia a la reducción de la PAS, el grupo 1 mostró un FGe de 68±17,4mL/min/1,73 m2 frente a un FGe de 61,7±17,5mL/min/1,73 m2 en el grupo 2 (p=0,02). Del mismo modo para la PAD, el FGe fue de 68,3±14,8mL/min/1,73 m2 en el grupo 1 y de 61±19,9mL/min/1,73 m2 en el grupo 2 (p=0,01). Por su parte, en el estudio del delta de PA según el aumento de EUA como variable continua, no se observaron diferencias significativas para la PAS, en cambio, para el delta de PAD, los valores fueron de 7mg/g (RIC: 14) en el grupo 1 y 14mg/g (RIC: 64) en el grupo 2, con una tendencia hacia la significación estadística (p=0,07). Estos resultados se mantuvieron tras el ajuste por edad, PA en consulta y tratamiento con alfa-bloqueantes.
DiscusiónEl presente estudio muestra que una reducción de la PA ortostática más pronunciada se asocia con daño renal, particularmente con un FGe más bajo, en nuestra población de pacientes ancianos hipertensos con buen estado funcional. Sin embargo, la reducción de PA inducida por ortostatismo no se asoció con la LODMH cardiaca ni vascular. Además, la HO definida convencionalmente no se asoció de manera significativa con la LODMH, incluido el deterioro renal.
Informes previos han mostrado que la prevalencia de HO es muy variable, oscilando entre el 6% y el 50%, dependiendo de la edad (los metaanálisis muestran una prevalencia de hasta el 24% en mayores de 65 años), de las comorbilidades clínicas (se observa una frecuencia mayor en pacientes con enfermedades neurodegenerativas autonómicas, diabetes o HTA), y del uso de ciertos fármacos (antidepresivos, diuréticos, vasodilatadores o antagonistas adrenérgicos)16,17. En nuestra población anciana hipertensa con buen estado funcional, el 21% de los pacientes mostró HO, con una prevalencia mayor entre quienes tenían antecedentes de eventos CV, dislipidemia y uso de alfa-bloqueantes, en consonancia con informes previos18. También observamos, como era de esperar, que los pacientes con HO tenían valores más altos de PAS central y periférica.
Respecto a la definición convencional de HO, existe una gran heterogeneidad en las distintas guías clínicas respecto al momento de la medición tras ponerse de pie9,19,20. En la mayoría de las investigaciones, el estudio de la HO se ha basado en la definición clásica (una reducción sostenida de la PAS de al menos 20mmHg o de la PAD de al menos 10mmHg dentro de los 3 minutos de bipedestación tras haber permanecido el paciente en decúbito supino durante al menos 5 minutos). Sin embargo, además de la falta de consenso en su definición, esta medición puede no reflejar todo el espectro fisiopatológico del fenómeno, como los descensos de PA de inicio más precoz o más tardío, o aquellos de menor magnitud. En este contexto, algunos autores han propuesto analizar la HO como una variable continua21,22. Asimismo, se ha descrito que las caídas de la PA tras adoptar la posición erguida se asocian con LODMH incluso cuando no cumplen los criterios diagnósticos clásicos de HO, lo que ha dado lugar al concepto de «estrés hipotensivo ortostático»22. Este término postula que el daño orgánico resulta de la hipoperfusión e hipoxia secundarias a los descensos repetidos de PA a lo largo del día. En este sentido, la MAPA durante 24 horas permite identificar caídas tensionales que no son detectadas por los criterios diagnósticos convencionales de HO.
En nuestro estudio, dado que la distribución de pacientes basada en la definición clásica de HO era heterogénea, también analizamos los cambios de PA como variable continua. Utilizar la mediana como punto de corte, con un valor cercano a 0mmHg, permitió una distribución más homogénea de los grupos, mejoró la potencia estadística y simplificó la interpretación al crear una distinción clara entre pacientes con un cambio positivo de PA con la bipedestación y aquellos sin él.
Nuestros resultados muestran que los pacientes ancianos hipertensos en buen estado funcional con una reducción ortostática más pronunciada de la PA presentan con mayor frecuencia LODMH renal, y que esta asociación es independiente de la PA en consulta, la edad y el tratamiento con alfa-bloqueantes. La fragilidad tampoco se consideró un factor de confusión debido a los criterios de inclusión previamente mencionados, en los que se realizó una evaluación funcional y cognitiva mediante el índice de Barthel y el test de Pfeiffer, respectivamente. Nuestros resultados coinciden con los de otros estudios transversales, que han mostrado una mayor prevalencia de FGe disminuido en presencia de HO23. Dado que se trata de un estudio transversal, no podemos establecer causalidad; sin embargo, otros estudios prospectivos han respaldado la asociación entre HO y deterioro renal en poblaciones de mediana edad, encontrándose la HO antes del desarrollo de enfermedad renal crónica (ERC)22,24,25. La HO definida convencionalmente no se asoció con deterioro renal en nuestro estudio, posiblemente debido a la baja proporción de pacientes que cumplían los criterios clásicos de HO.
Hasta donde sabemos, solo otro estudio observacional ha investigado por separado los efectos de los cambios ortostáticos de PAS y PAD sobre la LODMH renal, definido no solo por el FGe sino también por proteinuria22. Sin embargo, Ko et al.22encontraron una asociación entre el daño renal basado en el FGe y la reducción de PA, pero no con la proteinuria. Es importante señalar que la proteinuria en su estudio se definió cualitativamente mediante tiras reactivas. En contraste, nuestro estudio midió la EUA cuantitativamente mediante el cociente albúmina/creatinina, lo que proporciona mayor sensibilidad y especificidad. Además, la EUA se determinó como el promedio de dos muestras independientes, como se describió anteriormente.
Con respecto a los demás órganos analizados, aunque un mayor porcentaje de pacientes con HO tenía antecedentes de eventos CV en comparación con el grupo sin HO, no encontramos asociación con LODMH cardiaca. De manera similar, no se observó asociación con daño vascular según la VOPa. Esto probablemente se deba a la altísima prevalencia de daño vascular en esta población anciana.
Los mecanismos por los que la reducción ortostática de la PA puede favorecer el daño renal son diversos: 1) disminución del flujo sanguíneo renal que causaría hipoperfusión e isquemia renal, con la consiguiente reducción del aporte de oxígeno y nutrientes; 2) activación del sistema renina–angiotensina–aldosterona y otras vías vasoactivas, que pueden exacerbar la inflamación y fibrosis renal; y 3) disfunción autonómica, que podría afectar la inervación de la microcirculación renal10,26. Por otro lado, no podemos descartar la posibilidad de que alteraciones del sistema nervioso simpático asociadas al daño renal contribuyan a los cambios ortostáticos de la PA.
Nuestro estudio tiene varias limitaciones. Primero, su naturaleza transversal permite describir asociaciones, pero no explorar el valor predictivo de la HO en el desarrollo, progresión o regresión de la LODMH renal. Segundo, nuestro tamaño muestral relativamente pequeño podría limitar la generalización de los hallazgos. Tercero, no estudiamos mecanismos neuroendocrinos que podrían contribuir a la homeostasis ortostática alterada y/o desencadenar la activación de otros efectores biológicos capaces de inducir LODMH. Cuarto, los pacientes suelen tener más sintomatología al despertar, y las mediciones ortostáticas matutinas son más sensibles para detectar HO. En nuestro estudio, la PA ortostática se midió en consulta y no en el domicilio.
En conclusión, los pacientes ancianos hipertensos con buen estado funcional que experimentan descensos más pronunciados en la PA al ponerse de pie presentan un mayor daño renal en comparación con aquellos sin dichos descensos. Estos hallazgos refuerzan la importancia de la evaluación rutinaria de la PA ortostática en la práctica clínica para identificar cambios hemodinámicos asociados a la posición erguida, que pueden contribuir al estrés hipotensivo ortostático y al posible daño renal.
FinanciaciónEl presente trabajo ha sido financiado por una beca de la Sociedad Española de Nefrología: «Ayudas a la investigación en nefrología» (Fundación SENEFRO, Sociedad Española de Nefrología) concedida a Patricia Fernández-Llama.
Contribución de los autoresIdea de investigación: AdlS y PFL; diseño del estudio: AdlS, ARG y PFL; adquisición de datos: AO, CC, FC, NA, PA, PC y SV; análisis/interpretación de los datos: AdlS, ARG y PFL; análisis estadístico: AdlS y ARG. Cada autor aportó contenido intelectual importante durante la redacción o revisión del manuscrito y acepta la responsabilidad del conjunto del trabajo, asegurando que las cuestiones relativas a la exactitud o integridad de cualquier parte del mismo sean investigadas y resueltas adecuadamente.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Agradecemos especialmente a todos los pacientes con hipertensión que aceptaron participar en este estudio.











