La proteína alfa-1-microglobulina en orina es un biomarcador sensible para detectar daño en los túbulos renales proximales. Las cadenas ligeras libres kappa también pueden estar elevadas en casos de daño tubular de cualquier origen. El objetivo de este estudio fue evaluar si la detección de cadenas ligeras libres kappa en orina podría evidenciar un daño tubular más temprano que la alfa-1-microglobulina.
Pacientes y métodosSe seleccionaron 330 análisis realizados entre 2020 y 2024, correspondientes a pacientes con una tasa de filtrado glomerular estimada entre 8 y 131mL/min/1,73m2. Se seleccionaron las muestras normales en la primera orina de la mañana y se calculó la alfa-1-microglobulina corregida por creatinina. Considerando la población total, se formaron 2 grupos: grupo de orina de primera hora de la mañana con alfa-1-microglobulina normal –GA1MN– y grupo de orina de primera hora de la mañana con alfa-1-microglobulina elevada –GA1ME–.
ResultadosEl tercer cuartil de cadenas ligeras libres kappa/creatinina en la primera orina de la mañana dentro del GA1MN fue de 15,32 (mg/L)/creatinina (g/L), y 39 muestras presentaron un valor superior, encontrándose dentro del rango intercuartílico del valor de cadenas ligeras libres kappa/creatinina del grupo GA1ME (17-98,04 [mg/L]/creatinina [g/L]), estando diagnosticadas en la mayoría de las enfermedades que producen daño tubular. A su vez, 36 muestras del grupo GA1ME presentaron un valor de cadenas ligeras libres kappa/creatinina<15,32 (mg/L)/creatinina (g/L), y las 126 orinas restantes de este grupo tenían elevados ambos parámetros, alfa-1-microglobulina y cadenas ligeras libres kappa.
ConclusionesUn cociente de cadenas ligeras libres kappa (mg/L)/creatinina(g/L)>15,32 aislado en la primera orina de la mañana evidencia daño tubular incluso con valores normales de alfa-1-microglobulina/creatinina (<7,08 alfa 1-microglobulina [mg/L]/creatinina [g/L]). El daño tubular comenzaría por la elevación aislada de alfa-1-microglobulina o cadenas ligeras libres kappa de forma aislada, observándose una elevación más temprana de estas últimas en pacientes más jóvenes. Ambas están más elevadas cuando el daño tubular es más intenso.
Urine alpha-1-microglobulin protein is a sensitive biomarker for detecting damage in the proximal renal tubules. Free kappa light chains may also be elevated in tubular damage of any origin. The aim of this study was to evaluate whether the detection of free kappa light chains in urine could show earlier tubular damage than alpha-1-microglobulin.
Patients and methodsA total of 330 analyses performed between 2020 and 2024 were selected, corresponding to patients who had an estimated glomerular filtration rate between 8-131mL/min/1.73m2. Those samples that were normal in first morning urine were selected and the alpha-1-microglobulin adjusted for creatinine was calculated. Taking into account the total population, 2 groups were formed: group with normal alpha-1-microglobulin adjusted for creatinine in first morning urine –NA1MG– and group with elevated alpha-1-microglobulin adjusted for creatinine in first morning urine –EA1MG–.
ResultsThe third quartile of kappa free light chain/creatinine in NA1MG was 15.32 (mg/L)/creatinine (g/L), and 39 samples had a higher value. All of them was within the interquartile range of the kappa free light chain/creatinine value of the EA1MG group (17-98.04 [mg/L]/creatinine [g/L]). In turn, 36 samples from the EA1MG group had a kappa free light chain/creatinine value<15.32 (mg/L)/creatinine (g/L), and the remaining 126 urine samples from this group had elevated levels of both parameters, alpha-1-microglobulin and kappa free light chains.
ConclusionsFree kappa light chain/creatinine ratio (mg/L)/(g/L)>15.32 in first morning urine shows tubular damage even with normal alpha-1-microglobulin/creatinine values (<7.08 alpha-1-microglobulin [mg/L]/creatinine [g/L]). Most patients with these values had a disease with high risk of kidney involvement (diabetes mellitus and/or high blood pressure). Tubular damage would begin with isolated elevation of alpha-1-microglobulin or kappa light chains, with earlier elevation of the latter observed in younger patients. Both are more elevated when tubular damage is more severe.
Los túbulos renales son el componente principal del intersticio renal1. Las proteínas de bajo peso molecular que normalmente pasan a través del glomérulo son reabsorbidas por los receptores megalina y cubilina de las células tubulares2. En caso de daño tubular, estos receptores disminuyen su capacidad de reabsorción, lo que provoca un aumento de la excreción urinaria de estas proteínas. Entre estas proteínas, la alfa-1-microglobulina (A1M) ofrece una interesante alternativa para evaluar la función tubular3, debido a que se reabsorbe casi por completo (99%) en los túbulos contorneados proximales por el receptor megalina, conteniendo la orina concentraciones muy bajas4. Es un biomarcador sensible para detectar disfunción tubular incluso en la fase temprana de la lesión, cuando no se detecta daño histológico. Puede estar elevada en la nefropatía diabética, incluso en pacientes normoalbuminúricos, demostrando que la lesión tubular es un evento temprano en esta enfermedad5–9. Además, el declive de la función renal se correlaciona mejor con el daño tubular intersticial que con el de la lesión glomerular10–12.
Otras proteínas de bajo peso molecular filtradas por el glomérulo, que habitualmente se cuantifican con el objetivo de descartar una proteinuria de Bence Jones (PBJ), son las cadenas ligeras libres. Aunque las cadenas ligeras libres policlonales no se utilizan habitualmente como marcador de daño tubular, suelen estar elevadas en la enfermedad renal crónica13, y también en la hipergammaglobulinemia policlonal debido, sobre todo, a enfermedades autoinmunes e inflamatorias14, y en pacientes con diabetes mellitus (DM) antes de la aparición de insuficiencia renal manifiesta, lo que apunta a un posible papel en la predicción de la nefropatía diabética temprana15–17. Estas cadenas ligeras libres policlonales son ligandos para ambos receptores (megalina y cubilina)2,18.
Aunque la elevación de la A1M en orina se considera uno de los parámetros más fiables para la detección del daño tubular, el objetivo de nuestro estudio fue evaluar si el incremento de las cadenas ligeras libres policlonales kappa (CLLPK) en orina de primera hora de la mañana (O1) constituyen un marcador más precoz y específico de daño tubular incipiente que la A1M.
Material y métodosPoblaciónSe trata de un estudio observacional, retrospectivo de tipo analítico, basado en datos extraídos de nuestro sistema informático de laboratorio durante los años 2020-2024, seleccionándose 330 analíticas a las que se les había solicitado la tasa de filtrado glomerular (TFG), albúmina, A1M y CLLPK en O1 y orina de 24h (O24). La creatinina y densidad (D) solo en O1. La TFG de estas analíticas estuvo comprendida entre 8-131mL/min/1,73m2. Fueron excluidas aquellas analíticas pertenecientes a pacientes diagnosticados de algún componente monoclonal manifestado en suero u orina (mieloma múltiple, gammapatía monoclonal de significado incierto, PBJ, amiloidosis, etc.). Tras realizar la correlación entre A1M y CLLPK corregidas por creatinina (A1Mc, CLLPKc) en O1 y O24, se seleccionaron 95 normales en O1; estas pertenecían a pacientes con una TFG>90mL/min/1,73m2, sin microalbuminuria, oliguria o poliuria, con D>1015 y sin enfermedades renales o sistémicas que esté demostrado que puedan producir daño tubular con una concentración de A1M<4,3mg/L (límite inferior de detección).
Teniendo en cuenta el total de la población y el valor de A1Mc normal, formamos 2 grupos: GA1MN (A1Mc normal) y GA1ME (A1Mc elevada), formados por 168 y 162 muestras, respectivamente. En la tabla 1 se muestran los datos clínicos de los grupos, en los que están incluidos la edad, el sexo, la TFG y el cociente albúmina/creatinina, divididos en grupos de pacientes según los niveles de normalidad de A1Mc y CLLPKc.
Datos clínicos de los pacientes
| Total | Edad (años), mediana (RI) | Sexo, V/M | TFG (mL/min/1,73m2), mediana (RI) | A/c (mg/g), mediana (RI) | |
|---|---|---|---|---|---|
| GON | 95 | 45 (32-60) | 51/44 | 100 (95-110) | 2,9 (1,7-5,8) |
| GA1MN | 168 | 46 (35,5-59,6) | 81/87 | 99 (90-108) | 3,1 (1,76-6,2) |
| CLLPKN | 129 | 46 (34-59,75) | 62/67 | 99 (90-108) | 2,9 (1,55-5,24) |
| CLLPKE | 39 | 49 (41-59) | 20/19 | 94,57 (84-107) | 3,8 (2,32-14,3) |
| GA1ME | 162 | 62 (53-72) | 73/89 | 75 (46-95) | 8,3 (3,3-26,7) |
| CLLPKN | 36 | 57,5 (47,25-63) | 7/29 | 93,5 (85,5-102) | 3,2 (2-6,1) |
| CLLPKE | 126 | 65 (55-73) | 66/60 | 63 (40,3-90,3) | 11,7 (4,1-41,6) |
A/c: cociente albúmina/creatinina; CLLPKE: cadenas ligeras libres policlonales kappa elevadas; CLLPKN: cadenas ligeras libres policlonales kappa normales; GA1MN: grupo de orina con alfa 1-microglobulina normal; GA1ME: grupo de orina con alfa 1-microglobulina elevada; GON: grupo de orina normal; M: mujer; RI: rango intercuartílico; TFG: tasa de filtrado glomerular; V: varón.
Las muestras de sangre fueron extraídas entre las 08.00 y las 09.00h de la mañana después de 12h de ayuno. El suero se obtuvo por centrifugación a 3.000rpm durante 5min. La muestra O1 fue recogida esa misma mañana y a su vez se entregó la O24, centrifugándose ambas a 2.000g durante 10min.
La creatinina se determinó mediante el método de Jaffé, en un autoanalizador cobas® c702, y la albúmina en orina mediante un método inmunoturbidimétrico (Roche Diagnostics GmbH, Mannheim, Alemania). La normoalbuminuria fue definida como un cociente albúmina (mg/L)/creatinina (g/L)<30 en O119 o <30mg de albúmina en O2420. La A1M y la CLLPK se determinaron mediante un ensayo inmunoturbidimétrico en un analizador Optilite® (Binding Site, Birmingham, Reino Unido). Para determinar la A1M, las orinas fueron alicuotadas y almacenadas a 2-8°C, durante un máximo de 7 días, ya que la estabilidad alcanza hasta 21 días a 4°C21. Se asignó un valor de 4,3mg/L a aquellos resultados con una concentración de A1M<4,3mg/L (límite de detección proporcionado por el fabricante, Binding Site), con el objetivo de calcular el valor de la A1Mc en O1 o en mg/24h22. La D se realizó en O1 empleando las tiras cobas® u pack en el analizador cobas® u 601 urine analyzer (Roche Diagnostics GmbH, Mannheim, Alemania). Refleja la capacidad del riñón para concentrar o diluir la orina, con valores de normalidad de 1015-102020. La oliguria se define como un volumen de O24<400mL/día23 y la poliuria como un volumen de orina>3000mL/día24. Para la estimación de la TFG se utilizó la ecuación CKD-EPI 202125.
Análisis estadísticoEl análisis estadístico se realizó utilizando el software IBM® SPSS® Statistics (versión 20.0). La correlación de A1Mc y CLLPKc entre O1 y O24 se evaluó mediante el coeficiente de correlación de Pearson. El valor de normalidad de A1Mc en O1 se llevó a cabo calculando el P97,5. Se utilizó la prueba de Kolmogorov-Smirnov para comprobar si las variables se distribuían normalmente (p<0,05). Rechazada la normalidad, se utilizó la prueba U de Mann-Whitney para comprobar si existían diferencias estadísticamente significativas entre GA1MN y GA1ME, y entre las CLLPK normales y elevadas (CLLPKN y CLLPKE, respectivamente) de ambos grupos.
Consentimiento informadoDebido a la naturaleza retrospectiva del estudio, no se requirió consentimiento informado. Se llevó a cabo de acuerdo con los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki y los procedimientos establecidos por el Comité de Ética de nuestro hospital. Se revisaron algunos historiales médicos para confirmar el diagnóstico correcto; estos datos se procesaron de forma anónima, garantizando la confidencialidad en todo momento.
ResultadosNo hubo correlación significativa entre los valores de CLLPKc y A1Mc con la edad ni el sexo en el grupo de O1 normal (p>0,05).
La correlación de A1Mc y CLLPKc de O1 con respecto a A1M y CLLPK de O24 fue r=0,884 y r=0,92, respectivamente. La mediana y el rango intercuartílico (RI) de la CLLPKc dentro del grupo GA1MN fueron de 6,53 (3,25-15,32), y en el grupo GA1ME, de 45,92 (17-98,04), existiendo diferencias estadísticamente significativas entre los 2 grupos (p<0,01) (fig. 1).
Rango intercuartílico de CLLPKc entre los grupos GA1MN y GA1ME. CLLPKc: cadenas ligeras libres policlonales kappa corregidas por creatinina (mg/L)/(g/L); GA1ME: grupo orina con alfa 1-microglobulina corregida por creatinina en primera hora de la mañana elevada>7,08 (mg/L)/creatinina (g/L); GA1MN: grupo orina con alfa-1-microglobulina corregida por creatinina en primera hora de la mañana normal<7,08 (mg/L)/creatinina (g/L).
Hemos considerado como valor de normalidad de A1Mc un nivel<7,08 (P97,5 del grupo de O1 normal), y de CLLPKc un nivel<15,32, correspondiente al tercer cuartil de O1 del grupo GA1MN (fig. 1).
Cuando seleccionamos los valores mayores de CLLPKc>15,3 y de A1Mc>7,08 del total de la población y los ordenamos en función de la TFG (tabla 2), podemos observar que a medida que disminuye la TFG y aumenta la albúmina en orina, se incrementan las CLLPK en orina, al igual que sucede con la A1M.
Relación entre A1Mc y K/c respecto a la A/c en función de la TFG en pacientes con A1Mc y CLLPKc alteradas
| TFG mL/min/1,73m2 | A/c | A1Mc | K/c | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Mediana | RI | Mediana | RI | r (A/c) | r (TFG) | K/c | RI | r (A/c) | r (TFG) | |
| >90 | 6,73 | 3-11,4 | 8,5 | 5,6-14,6 | 0,14 | −0,07 | 19,2 | 10,5-39,4 | 0,21 | −0,08 |
| 60-89 | 4,1 | 2,2-12 | 13,1 | 8,3-18,8 | 0,00 | −0,24 | 24,2 | 15,9-61,4 | 0,06 | −0,10 |
| 30-59 | 22,7 | 10,3-60 | 30,26 | 16,1-54,4 | 0,27 | −0,48 | 67,8 | 39,3-116.6 | 0,30 | −0,36 |
| <30 | 44,8 | 10-739 | 62,7 | 32,2-105,6 | 0,42 | −0,77 | 115,2 | 83,4-241 | 0,41 | −0,53 |
A/c: cociente albúmina creatinina; A1M/c: cociente alfa 1-microglobulina/creatinina>7,08; K/c: cociente cadenas ligeras libres policlonales kappa/creatinina>15,3; RI: rango intercuartílico; r (A/c): correlación de A1Mc o K/c con A/c; r (TFG): correlación de A1Mc o K/c con TFG; TFG: tasa de filtrado glomerular.
De los pacientes con A1Mc normal (GA1MN: 168), un 23,2% (39) tenían CLLPKc elevadas y en su mayor parte estos coincidían con los que mantenían un TFG normal, lo que haría pensar en una mayor precocidad del aumento de CLLPK en el daño tubular (fig. 2). Existen diferencias estadísticamente significativas entre los valores de CLLPKc elevadas (>15,3) y las normales dentro del grupo GA1MN (p<0,01).
Niveles de CLLPKc en el grupo GA1MN. A1Mc: alfa-1-microglobulina corregida por creatinina del grupo GA1MN; CLLKPc: cadenas ligeras libres kappa policlonales corregidas por creatinina grupo GA1MN; Línea Q3 CLLKP: línea que nos indica el cuartil 3 de CLLKP del GA1MN: 15,3 (mg/L)/creatinina (g/L); Línea TFG 90: línea que nos indica la TFG de 90mL/min/1,73m2; TFG: tasa de filtrado glomerular grupo GA1MN.
A su vez, dentro del grupo GA1ME, la mayoría (77,8%) tienen valores de CLLPKc elevadas, mientras que 36 (22,2%) presentan CLLPKc normales (<15,3) (fig. 3), existiendo diferencias estadísticamente significativas entre los valores de CLLPK de ambas (p<0,01).
Niveles de CLLPKc en el grupo GA1ME. A1Mc: alfa-1-microglobulina corregida por creatinina del grupo GA1ME; CLLKPc: cadenas ligeras libres kappa policlonales corregidas por creatinina grupo GA1ME; Línea A1Mc 7,08: línea que indica el valor de normalidad de A1Mc<7,08 (mg/L)/creatinina (g/L); Línea Q3 CLLPKc: línea que nos indica el cuartil 3 de CLLKPc del GA1MN: 15,3 (mg/L)/creatinina (g/L).
No se observan diferencias estadísticamente significativas entre los valores normales de CLLPK del GA1MN y del GA1ME, pero sí entre los valores de CLLPK elevadas del GA1MN (tipo i) y las CLLPK normales de los grupos GA1MN y GA1ME (p<0,01).
La hipertensión arterial y/o la DM constituyen la mayor proporción de enfermedades donde se encuentran elevadas de forma aislada las CLLPKc en el GA1MN y la A1Mc en el GA1ME (fig. 4).
Enfermedades en pacientes con daño tubular. A1Mc: alfa-1-microglobulina corregida por creatinina en orina de primera hora de la mañana; CLLPKE: cadenas ligeras libres kappa corregidas por creatinina en primera orina de la mañana elevadas; CLLPKN: cadenas ligeras libres kappa corregidas por creatinina en primera orina de la mañana normal; DM: diabetes mellitus; GA1ME: grupo orina de primera hora de la mañana con A1Mc elevada; GA1MN: grupo orina de primera hora de la mañana con A1Mc normal; HTA: hipertensión arterial; Tx: trasplante.
Con respecto a la D, de las 39 O1 del grupo GA1MN con CLLPKc>15,3, el 87,2% tenía una D>1015, mientras que el 88,2% de las 36 orinas del grupo GA1ME con CLLPKc<15,3 tuvieron una D<1015 (fig. 5).
Densidad de la orina de primera hora de la mañana. CLLPKc: cadenas ligeras libres kappa corregidas por creatinina en primera orina de la mañana; GA1ME grupo orina de primera hora de la mañana con alfa-1-microglobulina corregida por creatinina elevada; GA1MN: grupo orina de primera hora de la mañana con alfa 1-microglobulina corregida por creatinina normal.
La A1M detecta la disfunción tubular incluso en la fase temprana antes de que se produzca un daño glomerular con aumento de la albúmina en orina y se observe un daño histológico5–9. Aunque la biopsia renal es el gold standard para el diagnóstico de las enfermedades parenquimatosas renales, un nivel elevado de A1M en orina se correlaciona con fibrosis intersticial y atrofia tubular en la biopsia renal26. Sin embargo, también existen otras proteínas de disfunción tubular que se elevan en ausencia de componentes monoclonales séricos o PBJ, como son las CLLPK. En nuestro estudio observamos una correlación significativa entre CLLPK y A1Mc (r=0,75), estando ambas elevadas en daño tubular; es decir, a más aumento de A1M, más elevación de CLLPK. El aumento de ambas proteínas en orina es debido a un daño tubular que afecta a los receptores (megalina y cubilina).
La megalina es el receptor principal según Andersson et al.4 y otros autores2,27,28 para la reabsorción de A1M, pero necesita la contribución del intercambiador de sodio (Na+)/hidrógeno (H+) 3 (NHE3), responsable de la mayoría del Na+ filtrado (60-75%)29. Este intercambiador se encuentra en el túbulo proximal y en la rama gruesa ascendente del asa de Henle30,31. Contribuye a la reabsorción de proteínas al interactuar directamente con el receptor endocítico megalina localizado en la membrana apical de las células epiteliales del túbulo contorneado proximal y juega un importante papel en la regulación del pH y volumen urinarios32. Además, está demostrado que, en ratones knockout para el receptor NHE3 en la rama gruesa ascendente del asa de Henle, estos tienen significativamente disminuida la D en orina33. De esta forma, un aumento de A1Mc en O1 nos indica una alteración de los receptores megalina y NHE3, y va asociado a una disminución de la D urinaria por afectación de los mecanismos de concentración tubulares, incluido el receptor NHE3 (fig. 5).
En cuanto a la cubilina, es el principal receptor para las CLLPK, pues cuando hay una sobrecarga de CLLPK, esta asume el papel principal por la incapacidad de la megalina para asumir la sobrecarga2,18,34. Un caso parecido sucede con la albúmina: ante un déficit de cubilina aumenta la excreción de albúmina filtrada de forma fisiológica en orina35, siendo incapaz el receptor megalina de compensar el aumento en la excreción. Por lo tanto, ante un daño en el receptor cubilina, aumentarán las CLLPK en orina, pero la D en orina generalmente permanecerá normal, ya que el receptor NHE3 permanece intacto.
Sin embargo, en nuestro estudio se observaron hallazgos discordantes, con pacientes que presentaban elevación de A1M con niveles normales de CLLPK y viceversa. Si asociamos los valores de estos 2 marcadores con la D urinaria y lo extrapolamos al funcionamiento de los transportadores tubulares cubilina y megalina, puede deducirse la existencia de 3 perfiles de pacientes en función del tipo de daño tubular:
- Tipo I: incluiría pacientes con enfermedades que pueden producir daño tubular y presentan niveles elevados de CLLPK en ausencia de componente monoclonal sérico (excluidas mieloma múltiple, gammapatía monoclonal de significado incierto o amiloidosis) o PBJ, junto con valores normales de A1Mc (fig. 3). En este grupo, el receptor predominantemente afectado sería la cubilina, mientras que la integridad de los receptores megalina y NHE3 mantendrían la normalidad de A1M y de la D urinaria (fig. 5). Este perfil correspondería a 39 pacientes (23,2%) del grupo GA1MN con CLLPK elevadas (fig. 2).
- Tipo II: estaría constituido por pacientes con enfermedades asociadas a daño tubular que presentan elevación de A1M pero con niveles normales de CLLPK. En estos casos, el daño afectaría principalmente a los receptores megalina y NHE3, lo que se traduciría en una disminución de la D urinaria (fig. 5). Este grupo incluiría a 36 pacientes (22,2%) del grupo GA1ME con CLLPK normales.
- Tipo III: comprendería a los pacientes con elevación simultánea de A1M y CLLPK. Ambos receptores se encuentran dañados debido a la agresión continuada y persistente en el tiempo, siendo una evolución de los 2 tipos anteriores, con la consiguiente afectación glomerular manifestada por la disminución de la TFG y la aparición de albuminuria (tabla 1). En este grupo se encuentran los 126 pacientes del GA1ME con CLLPK elevadas.
En este último tipo de pacientes observamos una correlación significativa (r=0,75) entre las 2 proteínas, cuando ambas están elevadas, mientras que en los tipos i y ii esta correlación es baja, pues solo está aumentada una de las 2 (r=0,25).
Teniendo en cuenta que entre los valores de CLLPKc normales del grupo GA1MN y GA1ME no hay diferencias estadísticamente significativas, pero sí entre los valores de CLLPKc elevadas del grupo GA1MN y CLLPKc normales de los grupos GA1MN y GA1ME, podemos inferir que los valores de las CLLPKc elevadas (>15,3) del grupo GA1MN son similares a los valores incluidos en el RI de las CLLPKc elevadas del GA1ME (donde se produce una correlación significativa entre CLLPKc elevadas y A1Mc) (fig. 1), y además se observan en enfermedades que producen daño tubular, mayoritariamente en hipertensión arterial y DM, al igual que la elevación aislada de A1Mc (fig. 4). No obstante, la elevación aislada en enfermedades que producen daño tubular de las CLLPKc en el grupo GA1MN (pacientes tipo i) se produce a una edad inferior a la elevación aislada de la A1Mc en el grupo GA1ME (pacientes tipo ii).
La elevación inicial de estas 2 proteínas de forma aislada dependerá de cómo afecte la enfermedad al túbulo, dependiendo de las características de este. Cuando solo una de las 2 proteínas se encuentra elevada, como ocurre en los tipos i (GA1MN con CLLPK elevadas) y ii (GA1ME con CLLPK normales), el daño tubular no se asocia a una disminución significativa de la TFG ni a la presencia de microalbuminuria (tabla 1). Sin embargo, cuando la agresión tubular persiste en el tiempo, los perfiles tipo i y ii podrían evolucionar hacia un patrón tipo iii, caracterizado por la elevación concomitante de ambas proteínas, con afectación glomerular secundaria, disminución de la TFG y aparición de albuminuria (tabla 1).
Por consiguiente, unas CLLPKc elevadas de forma aislada en O1, podrían servir en la clínica como un marcador muy temprano de lesión intersticial en grupos de riesgo como los pacientes tipo i, con unos valores de A1Mc<7,08, unas CLLPKc>15,3 y una D en orina normal, que además se elevan a una edad más temprana que la A1M en los pacientes tipo ii.
Las limitaciones de este estudio fueron su diseño observacional, excluyendo la inferencia causal, y la información clínica obtenida retrospectivamente. Además, no se disponía de correlación histológica para confirmar el daño tubular, ya que en la mayoría de los casos eran pacientes con enfermedades (DM, hipertensión arterial, litiasis) con una evolución crónica que habitualmente no necesitan biopsia renal a no ser que evolucionen de forma aguda. Se necesitan estudios prospectivos más amplios para confirmar el valor pronóstico de las CLLPKc urinarias y evaluarlas comparándolas con la biopsia renal. También se precisa realizar estudios moleculares en los genes que codifican principalmente los receptores cubilina, megalina y NHE3 para intentar explicar por qué el daño tubular comienza manifestándose con elevación de CLLPK o bien de A1M, y por qué la elevación aislada de las CLLPK tiende a ocurrir de forma más temprana en el daño tubular.
ConclusiónLas CLLPKc en O1 muestran una buena correlación con la A1Mc en el daño tubular establecido y podrían actuar como marcador temprano en algunos pacientes según las características fisiopatológicas del túbulo, en los que no hay una elevación de la A1Mc y la función renal está conservada a una edad inferior a la que se empieza a detectar la elevación de A1Mc.
AutoríaJLG concibió el estudio. APM y MTCR diseñaron los experimentos y analizaron los datos. NRR colaboró con la metodología experimental y supervisó los aspectos fisiopatológicos del trabajo. BSE y MJFC redactaron el trabajo. SGV y CXA recopilaron y seleccionaron los datos. Todos los autores revisaron y aprobaron el manuscrito final.
FinanciaciónLa presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.
Conflicto de interesesLos autores declaran que no existe conflicto de intereses ni de ningún otro tipo.











