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Fecha actualización: 01/02/16
doi: 10.3265/Nefrologia.2010.pub1.ed80.chapter2843
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Trasplante renal de donante vivo


Lluís Guirado Perich1, Federico Oppenheimer Salinas2
 
1Médico Adjunto del Servicio de Nefrología. Fundació Puigvert. Barcelona
2Jefe de Sección de la Unidad de Trasplante Renal del Servicio de Nefrología y Trasplante Renal. Hospital Clínic. Barcelona
  ¿Es necesaria la donación de vivo?

Uno de los temas más controvertidos en nuestro país durante los últimos años ha sido definir si la donación de vivo era necesaria o no, sobre todo porque España es, desde hace muchos años, el primer país en donaciones de cadáver por millón de población (Figura 1)

Las donaciones por traumatismo craneoencefálico por accidente de tráfico han disminuido en España, pasando del 43% en 1992 al 5% en 2011 (Figura 2). Al mismo tiempo, se ha ampliado la lista de espera al incluir en ella pacientes, que por su edad no eran aceptados previamente. Para resolver el problema, había que aumentar las donaciones y una vía era la de los donantes con criterios expandidos (DCE) (edad avanzada, antecedentes de hipertensión arterial o diabetes méllitus, anticuerpos positivos para el virus de la hepatitis C, etc). Ello ha resuelto, en parte, la posibilidad de trasplantar a receptores mayores al seguir la metodología de ‘old for old’, pero no la de los jóvenes con donante de cadáver. Por ello, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), las organizaciones autonómicas y las Unidades de trasplante han apostado por la promoción de la donación de vivo.

Situación mundial de la donación de vivo

La donación de vivo es muy variable en Europa. La cifra más alta corresponde a los países nórdicos, Reino Unido y Holanda, con un porcentaje del 20-45% del total de donantes. Mientras que en los países del sur, excepto Grecia (45 %), la donación de vivo representa el 1-10% del total de trasplantes.

Otros países que han promocionado muy activamente la donación de vivo son Estados Unidos, Australia y Canadá (35-45 % de los trasplantes). En los últimos años se ha intensificado la donación de vivo en España que ha pasado durante la última década del 1 al 11%.

Tipos de donante vivo

La donación de vivo puede dividirse en dos tipos principales:

1- Donación directa. Es aquélla en la que entre donante y receptor existe un vínculo afectivo y el donante sabe perfectamente a quién va dirigida su donación. A su vez, la podemos dividir en 3 grandes categorías:

  1. Genéticamente relacionados: Donación de padres a hijos, entre hermanos, hijos a padres, etc.
  2. Familiares genéticamente no relacionados: Matrimonios, parejas de hecho, padres adoptivos, cuñados, etc.
  3. No familiares: Amistades.

2- Donación indirecta. En ella no existe vínculo afectivo entre donante y receptor y, en la mayoría de ocasiones, ambos no llegan a conocerse. También tiene distintas categorías o tipos:

  1. Intercambio de donantes o trasplante cruzado. Se produce cuando entre el donante y el receptor potencial no existe compatibilidad de grupo sanguíneo o la prueba cruzada es positiva. En este caso, se puede conseguir, a través de una organización nacional, otra pareja de donante y receptor de condiciones similares que permitan el trasplante intercambiando donantes. E incluso, el intercambio puede hacerse entre más de dos parejas.
  2. Intercambio con la lista de donante cadáver. Se realiza cuando existe incompatibilidad de grupo entre la pareja inicial; para solucionar el problema, el donante de dicha pareja realiza la donación al receptor más compatible de la lista de espera de donante cadáver. El receptor de la pareja inicial recibe por ello prioridad total en la lista de espera de donante cadáver y accede al primer riñón compatible que se genere.
  3. Donante altruista. Es una persona que por motivos totalmente altruistas cede uno de sus riñones a la sociedad sin conocer a la persona a la que le será implantado dicho riñón. La asignación del mismo viene dada por la Organización Nacional de Trasplante que designa al receptor más adecuado atendiendo a un sistema de puntuaciones basado en criterios médicos.
  4. Donante legalmente retribuido. Es aquel donante que por motivos de precariedad económica vende uno de sus riñones a un determinado receptor. Generalmente, el proceso viene organizado por mafias del trasplante que obtienen importantes beneficios económicos en detrimento del donante que suele ser muy mal retribuido. Es un proceso legal en determinados países y que está totalmente desaconsejado por la Organización Mundial de la Salud.
  5. Comercio ilegal de órganos. Supone la extracción forzada y no voluntaria de uno o más órganos de un donante. Tiene toda la condena moral y legal de la sociedad en su conjunto.
Ventajas y desventajas de la donación de vivo

La donación de vivo presenta numerosas ventajas. Entre las más importantes cabría citar las siguientes:

  1. Ausencia de muerte cerebral y fenómenos intrínsecos a la misma. La muerte cerebral es un proceso que genera numerosos trastornos que pueden acarrear daños en el injerto, ya que activa citocinas que incrementan la posibilidad de tener rechazo agudo y aumentan los daños de la isquemia de reperfusión[1]. Por otro lado, genera trastornos hipofisarios, hipotalámicos y de edema cerebral que, a su vez, desencadenan trastornos físicos e inmunológicos en el injerto (Figura 3).
  2. El estudio del donante vivo potencial se puede hacer tomándose todo el tiempo que se considere necesario para asegurar su total viabilidad. Asimismo, para poder llegar a ser donante vivo hay que tener muy poca patología asociada.
  3. El tiempo de isquemia fría es mucho menor en el donante vivo que en el donante cadáver. Si tomamos como referencia los datos del Registro Catalán de Enfermos Renales, vemos que en donante vivo la media es de 1.5 horas y en donante cadáver de 18 horas.
  4. El donante vivo puede ofrecer, en ocasiones, una muy buena compatibilidad HLA entre donante y receptor, como es el caso de los hermanos idénticos; también es muy adecuada la que existe entre padres-hijos y hermanos semiidénticos.
  5. La inmunosupresión del receptor puede iniciarse de forma anticipada ya que existe una fecha conocida y programada de trasplante; generalmente suele ser de dos a tres días antes del mismo. El receptor estará, pues, inmunológicamente mejor preparado para recibir el injerto.
  6. Posibilidad de trasplante anticipado. Este concepto se refiere al trasplante que se realiza sin mediar tratamiento sustitutivo previo con diálisis. Supone, posiblemente, la ventaja más importante de la donación de vivo. Existe numerosa literatura, incluyendo nuestra propia experiencia[2][3], que certifica que los mejores resultados que ofrece la donación de vivo y el trasplante en general se producen cuando el receptor ha pasado menos de 6 meses en tratamiento sustitutivo con diálisis. A partir de aquí, disminuye de forma significativa la supervivencia del paciente y del injerto.
  7. El receptor que accede a un trasplante renal de donante vivo acorta su tiempo de espera hasta el trasplante lo que, al mismo tiempo, supone un beneficio indirecto para aquellos receptores que no disponen de un donante vivo.
  8. La donación de vivo ha sido considerada clásicamente como un factor que aumenta la autoestima del donante y le proporciona claras ventajas de tipo psicológico. En muchas ocasiones estrecha la relación entre donante y receptor, aunque no en todos los casos.
  9. El estudio del donante detecta patologías que habrían podido permanecer encubiertas hasta estadios más avanzados. Esto es especialmente importante en patología neoplásica y en la detección de enfermedades renales de carácter familiar.
  10. La donación de vivo da, en todas las series, mejores resultados que la de cadáver, tanto en supervivencia de pacientes como de injertos[4]. El estudio realizado en nuestra serie del Registro Catalán de Enfermos Renales objetiva que el factor más importante que condiciona esta diferencia es que el trasplante de vivo permite acortar de forma clara el tiempo previo en diálisis[3].

En cuanto a las desventajas de la donación de vivo, las más importantes son:

  1. El donante tiene un riesgo de mortalidad de aproximadamente 1/3.500, hecho que debe ser claramente notificado antes de realizar la donación.
  2. El riesgo de morbilidad grave es cercano al 2%[5]. La principal morbilidad es de causa respiratoria, seguida de sangrado quirúrgico, infecciones de herida quirúrgica y del tracto urinario. También, se han descrito laceraciones esplénicas y trombosis venosas profundas que pueden ocasionar un tromboembolismo pulmonar.
  3. El donante se expone a vivir con un solo riñón el resto de su vida. Aunque ello no debe ocasionarle ningún problema, el riñón residual está expuesto a traumatismos, tumores, etc.
  4. El potencial donante puede ser sometido a una presión familiar inadecuada hacia la donación y, si rehúsa hacerlo, se expone a trastornos psicológicos derivados de su negativa.
  5. En determinados sistemas sanitarios el donante puede tener pérdidas de tipo económico durante el tiempo que dure su baja laboral.
  6. Aunque cabe pensarlo, no se ha demostrado que el donante tenga más riesgo que la población general de evolucionar hacia la insuficiencia renal crónica terminal, ni que la donación aumente de forma significativa sus cifras de tensión arterial.
Resultados en grandes series de la donación de vivo

La donación de vivo, tal y cómo se comentó anteriormente, ofrece mejores resultados que la donación de cadáver. Esto se cumple en todas las series que comparan ambos resultados [3][4] (Tabla 1).

Nefrectomía del donante

La clásica cirugía abierta que implicaba una incisión subcostal de 15 cm de longitud ha sido totalmente desplazada de los programas de donante vivo. Actualmente sólo se realizan nefrectomías mediante mini-lumbotomía o por laparoscopia. Recientemente se ha introducido la nefrectomía robotizada da Vinci’ como método, que permite la utilización de la laparoscopia por parte de cirujanos no entrenados para la misma, ya que la visión tridimensional del campo quirúrgico es muy similar a la que se tiene con la cirugía abierta, aunque con mayor aumento y precisión. Las nuevas técnicas de nefrectomía ofrecen menos sangrado, menos analgesia y menos tiempo de hospitalización. La insuflación abdominal no causa trastornos dignos de mención que alteren el futuro de los injertos, aunque pueden aumentar ligeramente el tiempo de recuperación del mismo [6][7].

Contraindicaciones de la donación de vivo Contraindicaciones absolutas
  1. Donante con proceso tumoral potencialmente transmisible
  2. Donante HIV +
  3. Donante con diabetes méllitus
  4. Donante con HTA de difícil control y/o que requiere más de un fármaco para su tratamiento
  5. Donante con obesidad importante (índice de masa corporal > 32 kg/m2)
  6. Donante embarazada
  7. Donante con enfermedad renal crónica
  8. Donante con enfermedad sistémica que pueda alterar en el futuro la función renal
  9. Donante menor de edad
  10. Donante con incompetencia intelectual
  11. Donante con evidencia de coerción
  12. Donante con abuso de drogas intravenosas
  13. Donante con enfermedad cardiorrespiratoria mayor
Contraindicaciones relativas
  1. Síndrome metabólico, aunque posiblemente se considerará en el futuro, como contraindicación absoluta
  2. Índice de masa corporal > 28 y < 32 Kg/m2
  3. Edad avanzada del donante (> 70 años)
  4. Enfermedad psiquiátrica
  5. Anomalías importantes de la vía urinaria o del árbol vascular del donante
Donaciones ABO incompatibles

La posibilidad de realizar trasplantes de órganos superando la incompatibilidad del grupo sanguíneo ABO es algo que se conoce desde los años 60 y 70 del siglo pasado, pero no cobra un impulso real hasta que varios grupos japoneses publican su experiencia a finales de los años 90. Actualmente, se trata de un procedimiento ampliamente difundido en Japón y en progresivo crecimiento, tanto en USA como en Europa [8].

El trasplante ABO incompatible es posible siempre que el titulo de isoaglutininas frente al donante sea muy bajo. Al tratarse de anticuerpos naturales, la mayoría de sujetos presentan títulos más o menos elevados, pero raramente lo suficientemente bajos como para proceder al trasplante de forma inmediata. Es preciso establecer un tratamiento inmunomodulador que permita reducir la tasa de isoaglutininas hasta el nivel de seguridad y de forma paralela evitar que se resinteticen de forma inmediata. También habrá que administrar una inmunosupresión potente para evitar el rechazo mediado por anticuerpos.

Las experiencias iniciales, especialmente en Japón, utilizaban plasmaféresis y esplenectomía, además de inmunosupresión convencional. En Europa se ha desarrollado una técnica de inmunoadsorción específica (IAE) con columnas de policarbonato rellenas de sefarosa con los trisacáridos del grupo A o B ligados a su superficie (Glycosorb®)[9]. Esta técnica sustituye eficazmente a la plasmaféresis. Por otra parte, los grupos americanos[10] han demostrado que el tratamiento con Rituximab puede sustituir eficazmente a la esplenectomía; actualmente también se emplea este fármaco en Japón y en Europa. El proceso de inmunomodulación se completa con la administración de inmunoglobulinas intravenosas y un tratamiento inmunosupresor que incluya ácido micofenólico, inhibidor de la calcineurina, corticosteroides y anticuerpos antilinfocitarios.

Los protocolos europeos basados en IAE y Rituximab establecen que el tratamiento debe iniciarse entre una y cuatro semanas antes de la fecha estimada para el trasplante. Las sesiones de IAE se repetirán las veces que sea necesario antes del trasplante hasta alcanzar un título de isoaglutininas (IgG e IgM) por debajo de 1/8. Será necesario determinar isoaglutininas en las tres semanas siguientes al trasplante y realizar IAE si fuera necesario. Habitualmente se realizan cuatro sesiones antes del trasplante y tres después del mismo, aunque hay una amplia variabilidad entre individuos.

Cuando los títulos de isoaglutininas son muy elevados, es muy probable que la desensibilización, independientemente de si se realiza con plasmaféresis o IAE, sea inefectiva. Como norma orientativa, títulos superiores a 1/256 o 1/512  son predictivos de mala respuesta al tratamiento y hacen aconsejable descartar el trasplante ABO incompatible.

El rechazo agudo mediado por anticuerpos puede aparecer en las primeras semanas de evolución. Transcurridas dos o tres semanas, muchos pacientes presentan elevación de títulos de forma espontánea, sin sufrir rechazo humoral. Este hecho, parecido a un fenómeno de acomodación, queda claramente plasmado con la detección de C4d en las biopsias de protocolo de estos pacientes, en ausencia de rechazo agudo [11].

A largo plazo, los resultados de supervivencia del paciente y del injerto en receptores de trasplantes de donante vivo ABO incompatible son similares a los de los receptores ABO compatibles [8].

Donaciones con Cross-match positivo

El fracaso precoz del trasplante por la presencia de un rechazo agudo mediado por anticuerpos es un fenómeno poco frecuente desde que se instauró la prueba cruzada (XM) de forma sistemática. No obstante, pacientes con XM por citotoxicidad (CDC) negativa frente a su donante (ya sea vivo o cadáver) presentan ocasionalmente un rechazo hiperagudo.  Las técnicas para la detección de anticuerpos anti-HLA donante-específicos (DSA) se han ido refinado y sofisticado, especialmente con la introducción de la citometría de flujo (CF) y los ensayos de fase sólida. Estas pruebas han incrementado la sensibilidad y especificidad en la detección de anticuerpos anti-HLA, tanto de clase I como de clase II.

La interpretación de la prueba cruzada es cada vez más compleja. Se considera una contraindicación para el trasplante la presencia de cross-match positivo actual por CDC. La presencia XM negativo para CDC y positivo para CF dificulta la toma de decisiones, pero actualmente se considera que tiene un elevado riesgo de rechazo humoral precoz y se recomienda realizar un tratamiento de desensibilización. La investigación de DSA por fase sólida permite determinar mejor si hay antígenos específicos contra el donante y cuantificarlos (single antigen).

Actualmente es posible realizar trasplantes a pacientes con DSA y cross-match positivo utilizando técnicas de desensibilización. Existen diversos protocolos de desensibilización, que generalmente suelen emplear plasmaféresis (PF) o inmunoadsorción (IA) en combinación con inmunoglobulinas intravenosas (IvIg), en diversas dosis y frecuencias [12]. En los últimos años se ha popularizado el uso de Rituximab para mejorar la eficacia del tratamiento.

Programa de trasplante cruzado en España

El trasplante renal de donante vivo cruzado consiste en intercambiar recíproca y simultáneamente los donantes de distintas parejas que por motivos inmunológicos o de otro tipo no pueden utilizarse directamente en la pareja inicialmente estudiada. El motivo habitual suele ser la incompatibilidad ABO o la aparición de una prueba cruzada positiva.

Este tipo de procedimiento se inició en Corea y posteriormente se extendió a Estados Unidos y Holanda [13][14][15]. En España se estableció el programa en el año 2009 y ya se han realizado varios procedimientos entre dos parejas y la primera cadena iniciada con donante altruista de Europa en el año 2011. Asimismo se ha implementado el desplazamiento de los órganos de donante vivo y no de los donantes, utilizando transporte terrestre y en varias ocasiones el desplazamiento aéreo.

La normativa que establece el procedimiento para realizar trasplantes cruzados se publicó en 2009 y contempla la creación en la Organización Nacional de Trasplantes de un registro único de parejas; la designación de centros de referencia para llevar a cabo los trasplantes y los requisitos que deben cumplir los centros para ser considerados como tales; el procedimiento para inscribir las parejas en el programa y, finalmente, el sistema de selección de parejas para proceder al intercambio. El programa contempla la posibilidad de realizar el intercambio de forma simultánea entre tres o más parejas y la utilización de donantes altruistas.

Selección del donante

Los candidatos a donación renal de vivo deben cumplir ciertos requisitos:

  • mayoría de edad legal
  • estado de salud excelente
  • conformidad para la donación tras recibir información adecuada sobre los riesgos y beneficios de la misma
  • ausencia de coerción o de compensación económica

Cuando existe más de un donante potencial y alguno de ellos es hermano del receptor, el tipaje HLA es especialmente importante, puesto que la mejor opción sería el hermano HLA-idéntico. De no haber ningún hermano HLA-idéntico (o habiendo más de uno) deberán tenerse en cuenta también otros factores como la edad, parentesco y grado de motivación. En general se prefiere a los donantes no demasiado jóvenes (mayores de 30 años) o demasiado ancianos (menores de 65 años). Cuando el trasplante es entre cónyuges, los resultados de supervivencia son similares a los de los donantes genéticamente relacionados (excepto en el caso de los hermanos HLA-idénticos) por lo que debe dárseles la misma consideración que a los padres o hermanos.

Es obligatorio realizar alguna de las entrevistas con el candidato a donante de forma individual y con la máxima confidencialidad, para que pueda expresar de forma libre su verdadera disposición a la donación: en el caso de que se detecten dudas sobre su motivación o excesiva presión familiar, se le debe ayudar a reconsiderar su decisión.

Protocolo de estudio del posible donante

El procedimiento inicial contempla la valoración inmunológica (Grupo ABO, compatibilidad HLA y en pacientes de riesgo inmunológico una prueba cruzada inicial), historia clínica, exploración física y analítica general de sangre y orina. Algunos centros incluyen en esta primera etapa una ecografía abdominal y un test de tolerancia oral a la glucosa. Con esta evaluación inicial se suelen descartar muchos posibles donantes, tanto por problemas inmunológicos como médicos. Una vez superada satisfactoriamente esta etapa inicial se procederá a completar la evaluación del donante. En la (Tabla 2) se resume un esquema habitual empleado en la valoración clínica del donante.

El estudio nefro-urológico es un aspecto esencial. Hay que asegurarse de que el donante goza de una función renal normal, ausencia de proteinuria y sedimento de orina sin anomalías, y que no tiene historia de infecciones urinarias de repetición o litiasis renal.

La función renal debe determinarse simultáneamente por varias técnicas:  filtrado glomerular estimado (MDRD) y aclaramiento de creatinina en orina de 24 horas. En donantes con filtrado glomerular en el límite bajo deberá realizarse un filtrado glomerular por métodos isotópicos. Deben rechazarse los donantes con filtrado glomerular inferior a 70-80 ml/min.

Otro aspecto esencial es el estudio de imagen de los riñones. Actualmente la técnica de preferencia es el angio-TAC, en combinación con RX abdomen, que permite, en una sola exploración, estudiar la morfología de los riñones, arterias y venas y finalmente la vía excretora.

Estudio inmunológico de la pareja donante-receptor

El estudio inmunológico comprende el tipaje HLA, la determinación de anticuerpos antilinfocitarios y la prueba cruzada.

De acuerdo al número de candidatos a la donación y a los factores de riesgo inmunológicos deberá procederse de distinta forma.

Cuando el número de candidatos sea elevado (más de tres), debe realizarse en primer lugar el tipaje HLA y una vez descartados los de menor compatibilidad se procederá con el resto del estudio inmunológico.

Se consideran factores de riesgo inmunológico: 

  • Presencia de anticuerpos antilinfocitarios (> 10% del panel)
  • Antecedentes de trasplante renal con pérdida de origen inmunológico
  • Mujer con antecedentes de gestaciones que va a recibir un riñón de su esposo

Pacientes sin factores de riesgo inmunológicos:

  • Inicialmente se realizará tipaje HLA y determinación de DSA
  • XM final en los días previos al trasplante (CDC y CF)

Pacientes con factores de riesgo inmunológicos:

  • Inicialmente se realizará tipaje HLA, XM (CDC y CF) y DSA.
  • Se repetirá XM completo en los días previos al trasplante
Inmunosupresión del receptor de donante vivo

No existe un protocolo de inmunosupresión específico para el trasplante de donante vivo, pero teniendo en cuenta la compatibilidad inmunológica, la edad, el mínimo daño isquémico y la ausencia de patología nefrológica en el donante, deberá diseñarse un régimen inmunosupresor que permita optimizar al máximo la función renal.

En pacientes sin factores de riesgo inmunológico se aconseja utilizar un esquema inmunosupresor cuádruple con un inhibidor de la calcineurina, ácido micofenólico, prednisona e inducción con anticuerpos anti-CD25. El régimen más frecuentemente utilizado en España combina tacrolimus, mofetil-micofenolato/micofenolato sódico, prednisona y basiliximab. El tratamiento se suele iniciar tres días antes del trasplante (tacrolimus y ácido micofenólico). Los corticosteroides deben retirarse antes de finalizar el primer año, aunque no existe una estrategia más efectiva que otra. También se está utilizando inhibidores de mTOR (sirolimus/everolimus) en sustitución del ácido micofenólico, con resultados similares (Ver, Inmunosupresión en trasplante renal).

En pacientes con factores de riesgo inmunológico debe administrarse inducción con anticuerpos antitimocíticos en lugar de anti-CD25. Recientemente también se viene empleando rituximab, aunque todavía no hay datos que permitan asegurar su eficacia en este tipo de pacientes.

En receptores de riñón de hermano HLA-idéntico se puede prescindir de los corticosteroides de forma rápida (una semana) y retirar progresivamente el anticalcineurínico a los seis meses del trasplante.

Legislación española sobre el trasplante con donante vivo

La regulación legal de las donaciones y trasplantes renales procedentes de donantes vivos se establece en la Ley 30/1979, de 27 de Octubre de 1979 y en el Real Decreto 2070/1999, de 4 de Enero de 2000. Este marco legal establece los requisitos esenciales que deben concurrir en el donante y en el centro donde se vaya a realizar el trasplante.

Algunos aspectos esenciales son:

  • Sólo se podrán llevar a cabo en centros específicamente acreditados para ello
  • El donante debe ser mayor de edad, gozar de plenas facultades mentales y de un estado de salud adecuado
  • El donante habrá de ser informado previamente de las consecuencias de su decisión, debiendo otorgar su consentimiento de forma expresa, libre, consciente y desinteresada
  • No podrá realizarse la extracción de órganos de personas que, por deficiencias psíquicas, enfermedad mental o cualquier otra causa, no puedan otorgar su consentimiento en la forma indicada. Tampoco podrá realizarse la extracción de órganos a menores de edad, aun con el consentimiento de los padres o tutores
  • En ningún caso se extraerán ni se utilizarán órganos de donante vivo, cuando por cualquier circunstancia pudiera considerarse que media condicionamiento económico o de otro tipo, social o psicológico
  • Presentación ante el Comité de Ética Asistencial del hospital.
  • Para proceder a la extracción de órganos de donante vivo, el interesado deberá otorgar por escrito su consentimiento expreso ante el juez encargado del Registro Civil
Seguimiento del donante vivo a corto, medio y largo plazo

Aunque la nefrectomía no supone un riesgo para la salud del donante, es recomendable establecer un seguimiento del mismo para asegurarnos de que la función renal se recupera de forma adecuada y se mantiene normal a largo plazo. Por otra parte, es especialmente recomendable detectar precozmente los factores de riesgo (HTA, hiperlipidemias, diabetes méllitus, etc.) que pudieran aparecer en el futuro, para prevenir complicaciones de la función renal.

Se recomienda una primera visita dentro de las primeras semanas tras el alta hospitalaria, seguidas de otros controles clínicos y de la función renal a los 3 y 6 meses y, posteriormente, de forma anual.

Habitualmente la función renal se recupera de forma rápida (días o semanas) pero en algunos casos se necesitan meses hasta alcanzar el nivel basal. En general, el riñón remanente crece en tamaño y en función (hiperplasia vicariante) y compensa hasta un 70-80% del valor de la función renal previa a la extracción.

La incidencia de insuficiencia renal en donantes de vivo es muy baja, aunque se estima que hay más casos de los públicamente reportados. El estudio más ambicioso y de reciente publicación [16] de la Universidad de Minnesota, demuestra que la incidencia de insuficiencia renal crónica en los donantes es inferior a la de la población general.

Se acepta que los donantes tienen una incidencia algo mayor de HTA que la población general y es posible que una incidencia también algo mayor de episodios de pre-eclampsia en mujeres uninéfricas post-donación.

Tablas
Tabla 1.
Resultados de los resultados obtenidos con el trasplante de donante cadáver y de vivo en la principales series publicadas
Tabla 2.
Parámetros clínicos y estudios complementarios que evaluar en la donación de vivo
Imágenes
Figura 1.
Actividad trasplantadora de España comparada con otros países. Período 2005-2011. Datos ONT
Figura 2.
Causas de muerte del donante. España. Período 1992-2011. Datos ONT
Figura 3.
Alteraciones secundarias a la muerte cerebral
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