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Fecha actualización: 24/09/16
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Sindrome Hepatorrenal


Pere Ginès1, Elsa Solà2
 
1Jefe de Servicio, Servicio de Hepatología. , Institut Clinic de Malalties Digestives i Metabòliques, Hospital Clinic, Universidad de Barcelona, Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i. Barcelona, Barcelona (España)
2Servicio de Hepatología. , Institut Clinic de Malalties Digestives i Metabòliques, Hospital Clinic, Universidad de Barcelona, Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i. Barcelona, Barcelona (España)
Introducción

El síndrome hepatorrenal (SHR) es una forma característica de insuficiencia renal, de carácter funcional, que ocurre en los pacientes con cirrosis hepàtica y que aparece como consecuencia de una intensa vasoconstricción de la circulación renal secundaria a la disfunción circulatoria sistémica [1] [2]. Se trata de una entidad que aparece en fases avanzadas de la cirrosis y que se asocia a un mal pronóstico. La siguiente revisión ofrece un resumen de su fisiopatología, sus formas clínicas y su tratamiento.

Definición

La definición actual propuesta por el Club Internacional de Ascitis indica que “el SHR es un síndrome potencialmente reversible que ocurre en pacientes con cirrosis, ascitis e insuficiencia hepàtica y que se caracteriza por una alteración de la función renal, alteraciones marcadas de la función cardiovascular y activación del sistema nervioso simpático y del eje renina-angiotensina-aldosterona. Una vasoconstricción renal intensa conduce a una reducción del filtrado glomerular. El SHR puede aparecer de forma espontánea o después de un factor precipitante”. Esta definición se propuso inicialmente en 1996 [3] y se modifició en 2007 [4]. En la definición inicial, la existencia de una infección bacteriana activa excluía el diagnóstico de SHR; en cambio, en la definición actual el SHR se puede diagnosticar en presencia de una infección bacteriana, excepto si existe shock séptico.

Fisiopatología

La causa principal de la alteración en la función renal característica del SHR es una intensa vasoconstricción de la circulación renal, secundaria a una disfunción circulatòria sistémica [5] [6] [7]. Estudios que han analizado la perfusión renal con diferentes técnicas han demostrado que en los riñones de pacientes con SHR existe una intensa vasconstricción. El carácter funcional del SHR se ha demostrado por la ausencia de alteraciones histológicas renales [8], la mejoría o normalización de la función renal después del trasplante hepático [9] y la reversibilidad del SHR con el tratamiento farmacológico con vasoconstrictores y albúmina.

La disfunción circulatòria sistémica que conduce a la vasoconstricción renal se caracteriza por una reducción de las resistencias vasculares sistémicas secundaria a una vasodilatación de la circulación arterial esplácnica inducida por la hipertensión portal [5] [6]. La vasodilatación de la circulación arterial esplácnica es el resultado de un aumento en la síntesis y actividad de factores vasodilatadores, entre otros el óxido nítrico, los endocanabinoides y el monóxido de carbono. Asimismo, estudios experimentales y clínicos sugieren que la translocación bacteriana desde la luz intestinal a los ganglios linfáticos mesentéricos tiene un papel importante en la disfunción circulatoria en la cirrosis avanzada. La (Figura 1) resume la fisiopatología del SHR tal como se conoce en la actualidad.

En estadios precoces de la cirrosis, cuando los pacientes generalmente todavía estan asintomáticos, la hipertensión portal es moderada y existe una disminución moderada de las resistencias vasculares sistémicas. El efecto de este descenso de las resistencias vasculares sobre la presión arterial se compensa por un aumento en el gasto cardíaco, de manera que la presión arterial y el volumen arterial efectivo se mantienen dentro de los límites normales. En estadios avanzados de enfermedad, la vasodilatación arterial esplácnica progresa conduciendo a una reducción progresiva de las resistencias vasculares sistémicas, de manera que el aumento del gasto cardíaco no es suficiente para compensarla. Como consecuencia de la disparidad entre el volumen intravascular y la gran dilatación de la circulación arterial existe una reducción del volumen arterial efectivo y de la presión arterial . Asimismo, estudios recientes sugieren que en estas fases de la enfermedad también existe un descenso del gasto cardíaco que contribuye a la reducción del volumen arterial efectivo [7] [10].

En este contexto, la homeostasis sistémica intenta mantener la presión arterial mediante la activación de sistemas vasoconstrictores, incluyendo el sistema renina-angiotensina-aldosterona, el sistema nervioso simpático y la hipersecreción de vasopresina. La activación de estos sistemas intenta mantener el volumen arterial efectivo y la presión arterial, pero tiene una gran influencia sobre la función renal, conduciendo a una retención de sodio y de agua libre. En consecuencia se desarrollan ascitis y edemas e hiponatremia dilucional. En estadios finales existe vasoconstricción renal, que conduce a una reducción del filtrado glomerular y al desarrollo del SHR.

Diagnóstico

El diagnóstico del SHR se basa en los criterios descritos en la (Tabla 1) [4]. El valor mínimo de creatinina que se requiere para el diagnóstico de SHR es de 1.5 mg/dL (133 µmol/L), que en pacientes con cirrosis corresponde a un filtrado glomerular < 30mL/min/1.73m2. En pacientes en tratamiento diurético, la medida de la creatinina se debe repetir una vez suspendido el mismo.

No existe ningún dato clínico ni de la laboratorio específico, por lo que se trata de un diagnóstico de exclusión. Además , los pacientes con cirrosis pueden presentar insuficiencia renal por otras causas (nefrotoxicidad, necrosis tubular aguda, insuficiencia renal prerrenal). Por este motivo, para el diagnostico de SHR es fundamental la exclusión de otras posibles causas de insuficiencia renal [11].

En primer lugar, deben descartarse pérdidas digestivas o renales secundarias a vómitos, diarrea o dosis excesivas de diuréticos que puedan ser la causa de una insuficiencia renal prerrenal. Si la insuficiencia renal es secundaria a hipovolemia, mejorará con la replección de volumen (suero salino, albúmina) y el tratamiento de la causa. El shock séptico es otra causa frecuente de insuficiencia renal en forma de necrosis tubular aguda (NTA). Antes de establecer el diagnóstico de SHR es fundamental descartar también el tratamiento con fármacos nefrotóxicos, fundamentalmente antiinflamatorios no esteroideos y aminoglucósidos. Finalmente, los pacientes con cirrosis también pueden presentar insuficiencia renal orgànica, como consecuencia de glomerulonefritis asociadas al virus de la hepatitis B o C; así mismo, los pacientes con esteatohepatitis no-alcohólica tienen un riesgo elevado de desarrollo de insuficiencia renal crónica. En casos de glomerulonefritis, el diagnóstico se sospecha por la aparición de alteraciones en el sedimento urinario en forma de proteinuria y/o hematuria. debido a las alteraciones de la coagulación existentes en la cirrosis. Debido a las alteraciones de la coagulación existentes en la cirrosis, solo en casos seleccionados puede confirmarse el diagnóstico mediante biopsia renal.

Manifestaciones clínicas

Existen 2 tipos diferentes de SHR, según la severidad y la progresión de la insuficiencia renal [3] [4] [12] (Tabla 2).

Síndrome hepatorrenal tipo 1

Se trata de una insuficiencia renal rápidamente progresiva. Si no se administra tratamiento, la insuficiencia renal progresa de forma rápida hasta valores de creatinina superiores a 5mg/dL. En aproximadamente dos tercios de los casos los pacientes con SHR tipo 1 presetan hiponatremia hipervolémica, en relación con una alteración de la capacidad renal de excretar agua libre de solutos.

Además de una insuficiencia renal severa, los pacientes con SHR tipo 1 presentan signos de disfunción circulatoria intensa, reflejada por hipotensión arterial (presión arterial media en torno a 70mmHg) y resistencias vasculares sistémicas muy bajas. Existe hipotensión arterial a pesar de la marcada activación de los sistemas vasoconstrictores y una intensa vasoconstricción de los lechos vasculares extrarrenales. En este contexto, en algunos pacientes, el diagnóstico diferencial entre SHR tipo 1 y sepsis grave es difícil. Asimismo, la mayoría de pacientes con SHR tipo 1 presenta signos de enfermedad hepática avanzada, con ictericia, coagulopatía, encefalopatía hepática, desnutrición, ascitis y edemas importantes.

Síndrome hepatorrenal tipo 2

A diferencia de los pacientes con SHR tipo 1, los pacientes con SHR tipo 2 presentan una insuficiencia renal funcional moderada que, en general, se mantiene estable. Los niveles de creatinina sérica oscilan entre 1,5 y 2mg/dL.

A diferencia de los pacientes con SHR tipo 1, estos pacientes presentan habitualmente menos manifestaciones clínicas. El principal problema clínico es la ascitis, que frecuentemente es refractaria debido a la asociación de múltiples factores como una retención de sodio intensa, un descenso del filtrado glomerular y niveles elevados de aldosterona y noradrenalina.

Los pacientes con SHR tipo 2 tienen riesgo de desarrollar un SHR 1, bien de forma espontánea o como consecuencia de algun factor precipitante, habitualmente infecciones bacterianas. Los pacientes con SHR tipo 2 tienen una mejor supervivencia que los pacientes con tipo 1 (Figura 2).

Factores precipitantes

El SHR puede aparecer de forma espontánea en algunos pacientes, mientras que en otros ocurre después de un factor precipitante que condiciona un empeoramiento del volumen arterial efectivo [13] [14] [15] [16] [17] [18] [19] [20]. Las infecciones bacterianas y, fundamentalmente, la peritonitis bacteriana espontánea (PBE), son las principales causas de SHR [14] [15] [16]. Aproximadamente un tercio de los pacientes con PBE desarrolla SHR en el momento de la infección o inmediatamente después, en ausencia de shock séptico. De estos pacientes, aproximadamente un tercio presenta un SHR que es reversible con la resolución de la infección, pero el resto desarrolla un SHR estable (tipo 2) o progresivo (tipo 1). Otras infecciones bacterianas también pueden precipitar un SHR, aunque habitualmente su frecuencia y severidad son inferiores [17] [18].

La hemorragia digestiva también puede actuar como factor precipitante de SHR, aunque es poco frecuente [19]. Finalmente, la paracentsis evacuadora (>5L) sin reposición de abúmina puede desencadenar SHR en aproximadamente un 15% de casos [20]. Este es uno de los motivos principales para indicar la reposición de albúmina endovenosa después de una paracentesis evacuadora de gran volumen.

Tratamiento Medidas generales

El tratamiento general de los pacientes con SHR depende fundamentalmente de la severidad de la insuficiencia renal y de las complicaciones asociadas. Los pacientes con SHR tipo 1 en lista de espera de trasplante deben ser tratados en una unidad de cuidados intensivos o intermedios. Teniendo en cuenta el mal pronóstico del SHR tipo 1, las decisiones sobre el manejo de los pacientes no candidatos a trasplante hepático debe ser individualizado. La inserción de una vía central es importante para la monitorización de la presión venosa central, especialmente en pacientes que van a ser tratados con vasoconstrictores y albúmina. La utilización de sonda urinaria no es necesaria excepto en casos de oliguria, ya que puede asociarse a infección urinaria. Asimismo, por tratarse de pacientes con una cirrosis hepática avanzada, y para establecer un tratamiento precoz, debe prestarse especial atención a las posibles complicaciones intercurrentes, especialmente las infecciones bacterianas y la hemorragia digestiva. En el contexto de una enfermedad en la que existe una marcada insuficiencia renal asociada a retención de sodio y agua, la administración de fluidos endovenosos debe realizarse con precaución: una administración excesiva puede conducir no sólo a un aumento de la ascitis y los edemas sinó también a un aumento de la presión venosa central y finalmente a un edema pulmonar [2] [21].

A diferencia de los pacientes con SHR tipo 1, los pacientes con SHR tipo 2 sin complicaciones asociadas pueden tratarse de forma ambulatoria. En general, debe evitarse el uso de diuréticos, por lo que la ascitis debe ser tratada mediante paracentesis evacuadoras con reposición de albúmina [2] [21].

Tratamiento del SHR tipo 1 Vasoconstrictores y albúmina

El tratamiento con vasoconstrictores y albúmina es el tratamiento de elección para el SHR tipo 1 [2] [21]. El objetivo del tratamiento es producir una vasoconstricción en el lecho vascular esplácnico así como reducir la hipovolemia efectiva. De esta manera se disminuye la activación de los sistemas vasoconstricores endógenos, aumentando la perfusión renal y el filtrado glomerular. Los fármacos vasoconstrictores disponibles son la terlipresina, un agonista de los receptores V1 de la vasopresina que actúa en el músculo liso a nivel vascular, y los agonistas α-adrenérgicos, como la midodrina y la noradrenalina, que actúan en los receptores α1 del músculo liso.

La mayoría de los estudios publicados utiliza la terlipresina asociada a la administración endovenosa de albúmina. Los resultados de los estudios controlados, aleatorizados y de metaanálisis muestran que la combinación de terlipresina y albúmina es eficaz para revertir el SHR en un 40-50% de los pacientes [22] [23]. Los valores basales de creatinina y el aumento de la presión arterial durante el tratamiento son factores que predicen una respuesta positiva en pacientes con SHR tipo 1 [24] [25].

Los agonistas α-adrenérgicos son una alternativa al tratamiento, no obstante la información disponible es limitada [26].

Un metaanálisis reciente demostró que el tratamiento con vasoconstrictores y albúmina aumenta la supervivencia en pacientes con SHR tipo 1 [27]. La recidiva del SHR ocurre en un 15% de los casos al retirar el tratamiento; no obstante, un segundo tratamiento habitualmente es efectivo. La incidencia de efectos secundarios que obligan a suspender el tratamiento es de aproximadamente el 12%.

En la (Tabla 3) se resume el tratamiento farmacológico del SHR tipo 1.

TIPS

El TIPS (transjugular intrahepatic portosystemic shunt) es una prótesis que establece una comunicación entre la vena porta y una vena hepática, reduciendo de esta manera la presión portal. Por este motivo, este tratamiento se ha propuesto como una alternativa para el SHR tipo 1. No obstante, la información disponible es muy limitada. Existen estudios en series cortas de pacientes que demuestran la normalización de la creatinina sérica en pacientes con SHR tratados con TIPS [28]. Sin embargo la aplicabilidad del TIPS es limitada ya que en la mayoría de pacientes su utilización está contraindicada por la existencia de una insuficiencia hepática muy avanzada.

Terapia de sustitución renal

La información sobre la terapia de sustitución renal en el tratamiento del SHR es limitada, ya que no existen estudios que la comparen con las otras opciones de tratamiento. Este tratamiento no se considera indicado excepto en casos de pacientes con SHR tipo 1 que no respondan al tratamiento con vasoconstrictores y abúmina y además presenten signos de uremia, hipervolemia, acidosis metabólica severa o hiperkalemia [21]. No obstante, esta situación es poco frecuente en pacientes con SHR.

Recientemente se han investigado nuevos métodos de terapia de sustitución renal en pacientes con SHR que incluyen el MARS (molecular adsorbent recirculating system) y el sistema Prometheus (fractioned plasma separation and adsorption). Sin embargo, la información es escasa y poco concluyente y se necesitan más estudios para evaluar la utilidad de estos métodos [29]. Un estudio reciente que ha evaluado el MARS como tratamiento de rescate en pacientes con SHR tipo 1 que no responden a tratamiento vasoconstrictor, no ha mostrado mejoría en el filtrado glomerular [30].

Trasplante hepático

El trasplante hepático es el tratamiento de primera elección para los pacientes con SHR tipo 1, por tratarse de un tratamiento definitivo [21]. El SHR es reversible después del trasplante hepático, por lo que en estos pacientes no está indicado el trasplante combinado hepático y renal. El trasplante hepato-renal estaría únicamente indicado en pacientes con SHR que hayan requerido más de 6-8 semanas de terapia de sustitución renal, ya que en ellos la reversibilidad de la insuficiencia renal es muy poco probable [31].

Los pacientes con SHR tipo 1 presentan una elevada mortalidad en lista de espera de trasplante, debido al mal pronóstico de esta entidad, por lo que se les debe asignar prioridad. Actualmente la asignación de órganos en la lista de espera de trasplante se realiza mediante el sistema MELD (model for end-stage liver disease), que además de la bilirrubina y el INR incluye también la creatinina, de manera que los pacientes con SHR tipo 1 quedan priorizados en la lista de espera debido a que presentan valores de MELD muy elevados.

Existen datos que sugieren que los pacientes con insuficiencia renal en el momento del trasplante tienen una mayor morbimortalidad en el post-trasplante. Por este motivo se recomienda el tratamiento con vasoconstrictores y albúmina para revertir la insuficiencia renal antes del trasplante [21]. No obstante, la información sobre la evolución de los pacientes con SHR en el post-trasplante es limitada y serían necesarios más estudios con mayor número de pacientes para confirmar estos datos.

Tratamiento del SHR tipo 2

Existen pocos datos sobre el tratamiento con vasoconstrictores y albúmina en pacientes con SHR tipo 2. Estudios no controlados sugieren la eficacia del tratamiento para mejorar la función renal; no obstante, la recidiva al suspender el tratamiento es muy elevada, por lo que se precisan más estudios. El TIPS puede mejorar la función renal y evitar la progresión a SHR tipo 1, aunque no se dispone de estudios controlados. El tratamiento con terapia de sustitución renal no está indicado en estos casos debido a que la insuficiència renal no es muy severa.

Tablas
Tabla 1.
Criterios diagnósticos del síndrome hepatorrenal
Tabla 2.
Tipos de síndrome hepatorrenal
Tabla 3.
Tratamiento farmacológico recomendado para los pacientes con síndrome hepatorrenal tipo 1
Imágenes
Figura 1.
Fisiopatología de las alteraciones de la función renal en pacientes con cirrosis, según la teoría de la vasodilatación arterial
Figura 2.
Supervivencia de los pacientes con cirrosis y ascitis según el tipo de síndrome hepatorrenal (De Alessandria, et al. Hepatology 2005)
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