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Fecha actualización: 15/02/16
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Tratamiento con antidiabéticos en la enfermedad renal crónica


EVA SOLÁ IZQUIERDOa, CARLOS MORILLAS ARIÑOa, ANA JOVER FERNÁNDEZb, GÓRRIZ TERUEL JOSÉ LUISb, FRANCISCO CORONEL DÍAZc

a Servicio de Endocrinología, Hospital Universitario Dr. Peset, Valencia, Valencia, España

b Servicio de Nefrología, Hospital Universitario Dr. Peset, Valencia, Valencia, España

c Servicio de Nefrología, Hospital Clínico San Carlos, Madrid, Madrid, España

Control metabólico en la enfermedad renal crónica

En el paciente con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) que padece enfermedad renal cronica (ERC), es muy importante lograr el mejor control metabolico posible, dado que este es el mejor metodo para prevenir o enlentecer la evolucion progresiva de la enfermedad, y actuar igualmente sobre otros factores de progresion como la hipertension arterial, la albuminuria, el tabaquismo y el sobrepeso. El objetivo de control es, por lo general, una cifra de hemoglobina glucosilada < 7%1. Para lograr este control optimo, en estos pacientes surgen dos dificultades caracteristicas: la imposibilidad de administrar determinados farmacos antidiabeticos por estar contraindicados en la ERC y la predisposicion que presentan frente a eventos hipoglucemicos. En este capitulo se revisan los principales farmacos antidiabeticos y sus indicaciones en la ERC.

Antidiabéticos orales Clasificación de los antidiabéticos orales

Los antidiabeticos orales (ADO) se clasifican en:

♦ Farmacos secretagogos de insulina (Tabla 1): sulfonilureas, meglitinidas, inhibidores de la dipeptidil peptidasa 4 (iDPP4).

♦ Farmacos que estimulan la accion periferica de la insulina: metformina, pioglitazona.

♦ Farmacos que inhiben la a-glucosidasa en el intestino (retrasan la absorcion de glucosa): acarbosa, miglitol.

Características de los principales grupos de antidiabéticos orales Sulfonilureas

Son farmacos capaces de estimular a las celulas b para que aumenten su secrecion endogena de insulina. Las sulfonilureas estan contraindicadas en caso de insuficiencia renal grave. Sus principales efectos secundarios son las hipoglucemias, que pueden ser graves, y el aumento de peso.

Meglitinidas

Son la repaglinida y la nateglinida. Ambas tienen una vida media breve, por lo que deben administrarse antes de las principales comidas. La potencia de la repaglinida es mayor. La eliminacion de repaglinida es principalmente biliar, por lo que su uso esta aceptado en cualquier grado de ERC y en pacientes en dialisis. La nateglinida, pese a tener metabolismo hepatico, forma numerosos metabolitos activos que se depuran a nivel renal, por lo que no se recomienda en la ERC. El principal efecto secundario de ambas es la hipoglucemia, aunque, dada su menor vida media, esta es menos frecuente que con las sulfonilureas. 

Inhibidores de la dipeptidil peptidasa 4 

Un nuevo grupo de farmacos, los iDPP4, potencia la accion de las incretinas al inhibir la enzima dipeptidil peptidasa IV, que degrada al peptido similar al glucagon tipo 1 (GLP-1) que se produce en el intestino en respuesta a la ingesta. El GLP-1 actua a nivel del pancreas endocrino estimulando la secrecion de insulina e inhibiendo la de glucagon. Asi, estos farmacos producen una secrecion fisiologica de la insulina mediada por la ingesta y una inhibicion del exceso de glucagon. Los iDPP4 comercializados en Espana en el momento actual son sitagliptina, vildagliptina, saxagliptina y linagliptina. La alogliptina no se encuentra comercializada en Espana. Este grupo farmacologico presenta la gran ventaja frente a los secretagogos clasicos de no producir hipoglucemias, dado que su mecanismo estimulador de la secrecion de insulina es dependiente de la glucosa. Esta caracteristica los hace especialmente atractivos en la poblacion con ERC, dado que son pacientes predispuestos a desarrollar hipoglucemias.

Por otra parte, todos ellos pueden administrarse en ERC, aunque sitagliptina, vildagliptina y saxagliptina precisan ajuste de dosis, dado que su eliminacion es fundamentalmente renal. La linagliptina no precisa ajuste de dosis, al ser de eliminacion casi exclusivamente biliar. 

Metformina

La metformina es la unica biguanida comercializada en la actualidad. Su mecanismo de accion principal es la reduccion de la produccion hepatica de glucosa mediante la disminucion de la neoglucogenesis, aunque tambien aumenta la captacion de glucosa en la celula muscular. No se metaboliza en el higado y su eliminacion es renal, por lo que en la ficha tecnica esta contraindicada en pacientes con aclaramiento de creatinina < 60 ml/min por riesgo de acidosis lactica.

Pioglitazona

El grupo de las glitazonas esta constituido actualmente solo por la pioglitazona, pues la rosiglitazona ha sido retirada del mercado por un posible aumento del riesgo cardiovascular. Su principal mecanismo de accion consiste en aumentar la sensibilidad a la insulina mediante el aumento de la captacion y uso de la glucosa en el musculo y el tejido graso. Tambien disminuye, aunque en menor medida, la neoglucogenesis y la sintesis de acidos grasos a nivel hepatico. Se metaboliza en el higado y se excreta por las heces, por lo que puede utilizarse en cualquier estadio de la ERC. Se asocia con un aumento de peso debido a la retencion hidrica, y no al aumento de grasa corporal. Esta contraindicada en caso de insuficiencia cardiaca o hepatica y hay que tener presente la posibilidad de un aumento de las fracturas distales en mujeres. Por otra parte, en Francia y Alemania la pioglitazona ha sido retirada del mercado por un posible aumento del riesgo de cancer de vejiga.

Inhibidores de la a-glucosidasa

Los inhibidores de la a-glucosidasa son el miglitol y la acarbosa e inhiben de forma competitiva y reversible la a-glucosidasa de las microvellosidades intestinales, retrasando la absorcion de los hidratos de carbono complejos y disminuyendo el pico glucemico posprandial. En monoterapia no producen incremento de peso ni hipoglucemia. Estan contraindicados en la ERC grave.

Antidiabéticos orales en pacientes con enfermedad renal crónica no en diálisis

La (Tabla 2) y (Tabla 3) y la (Figura 1) ilustran el uso de los principales antidiabeticos orales en los pacientes con enfermedad renal cronica que no estan sometidos a dialisis. Dada la escasez de estudios de ADO en la ERC, existe una falta de unanimidad a la hora de describir la contraindicacion en los distintos grados de ERC. Los consensos actuales sobre ERC tienden a utilizar el concepto de filtrado glomerular (FG) para medir la funcion renal, utilizando los estadios 3 a 5 de la The National Kidney Foundation Disease Outcomes Quality Initiative (NKF K/DOQI) (expresado en ml/min/1,73 m2), mientras que los estudios mas antiguos definen la funcion renal expresada como aclaramiento de creatinina (ml/min). En la descripcion de este texto se usan indistintamente ambas medidas de la funcion renal, segun los datos comunicados en la escasa literatura existente en relacion con los ADO en pacientes con ERC.

Desde el consenso de la Asociacion Americana de Diabetes y de la Asociacion Europea para el Estudio de la Diabetes de 2008 [2] [3], se recomienda en todo paciente con DM2 desde el momento del diagnostico el tratamiento con metformina, a no ser que este contraindicada o no se tolere El tratamiento inicial con metformina se sigue recomendando en el nuevo consenso recientemente publicado por ambas sociedades [1] y se encuentra respaldado por las principales sociedades espanolas involucradas en el tratamiento de la DM2 [4]. No obstante, segun su ficha tecnica la metformina se encuentra contraindicada en casos de aclaramiento de creatinina < 60 ml/min. Las Guias NICE (National Institute for Health and Clinical Excellence), tras la publicacion de diversos trabajos en la ultima década [6], consideran que su uso es seguro en caso de aclaramientos de creatinina > 30 ml/min, aunque la dosis se ha de reducir a partir de 45 ml/min, por lo que parece razonable su uso en el estadio 3 de la ERC. La Food and Drug Administration se basa unicamente en las concentraciones de creatinina (contraindicada a partir de creatinina serica = 1,5 mg/dl en el varon y = 1,4 mg/dl en la mujer). Incluso se ha publicado recientemente un estudio utilizando metformina en pacientes con aclaramiento de creatinina de 20 ml/min, en dosis de 200-500 mg diarios [7]. Pareceria razonable suspender metformina en pacientes con aclaramiento de creatinina < 30 ml/min o con FG por debajo de 30 ml/min/1,73 m2, y suspender el farmaco con FG menor de 45 ml/min/1,73 m2 en aquellos pacientes con factores de riesgo para desarrollar acidosis lactica (hipoperfusion periferica, pie diabetico, insuficiencia cardiaca, hepatopatia avanzada, antecedente de acidosis lactica previa).

Los cambios en el tratamiento deben ser precoces para prevenir o retrasar las complicaciones e instaurarse de forma temprana el tratamiento combinado. Aunque en la ficha tecnica las sulfonilureas se encuentran contraindicadas en pacientes con insuficiencia renal grave (ERC estadios 4 y 5), los estudios clinicos realizados en pacientes con menor grado de deterioro de la funcion renal son escasos. Por esto y por la predisposicion de los pacientes con ERC a la hipoglucemia, consideramos que se deben usar con precaucion en la ERC estadio 3 y que en estos casos han de ser de eleccion la gliquidona, la glipizida y la gliclazida. 

La repaglinida se elimina principalmente por la bilis y, por lo tanto, la excrecion no se modifica en presencia de ERC y no es necesario ajustar las dosis, por lo que puede utilizarse en cualquier grado de  ERC. Solo el 8% de la dosis administrada se elimina por via renal [8]. Su utilizacion junto con el gemfibrozilo esta contraindicada, por la posibilidad de aumento del numero de hipoglucemias si no se ajusta la dosis de repaglinida. Por el contrario, la nateglinida tiene un metabolismo hepatico con la formacion de numerosos metabolitos activos, que se eliminan por via renal. Ademas, se metaboliza por el CYP2C9, por lo que puede presentar interacciones con diversos farmacos de uso comun (amiodarona, warfarina). Se han descrito hipoglucemias graves asociadas a su uso en la enfermedad renal [9]. Todo ello no hace aconsejable su uso en pacientes con ERC.

La utilizacion de los iDPP4 en pacientes con DM2 y funcion renal alterada se limita a pocos estudios con un numero de pacientes reducido en lo que se refiere a sitagliptina [10] [11], saxagliptina [12] y vildagliptina [13]. Sitagliptina, vildagliptina y saxagliptina precisan ajuste de dosis a partir de aclaramiento de creatinina < 50 ml/min/m2, dado que su eliminacion es fundamentalmente renal. La dosis recomendada de sitagliptina en este caso es de 50 mg diarios, y para aclaramientos menores de 30 ml/min, seria de 25 mg diarios. Estas presentaciones de sitagliptina (50 y 25 mg) no se encuentran comercializada en Espana en el momento actual. La presentacion de mitad de dosis de saxagliptina (2,5 mg) se encuentra comercializada, pero no financiada, en estos momentos en Espana. En el caso de la vildagliptina, la dosis recomendada en ERC y dialisis es de 50 mg diarios (1 comprimido), en lugar de cada 12 horas. La linagliptina merece mencion especial, al ser el unico iDPP4 de eliminacion casi exclusivamente biliar, lo que permite su uso en cualquier grado de ERC, incluida dialisis, sin precisar ajuste de dosis [14] (Figura 2).

El grupo de inhibidores de la a-glucosidasa tiene escasa potencia hipoglucemiante. La acarbosa practicamente no se absorbe. El miglitol se absorbe bien, no se metaboliza y se elimina por via renal, con una semivida de 2-3 horas. Sus concentraciones plasmaticas aumentan en pacientes con insuficiencia renal, por lo que el miglitol esta contraindicado en caso de ERC. 

La pioglitazona se puede utilizar en cualquier estadio de ERC, aunque en caso de ERC grave hay que tener precaucion por la posibilidad de efectos adversos (aumento de peso, edema, agravamiento de la insuficiencia cardiaca). No se precisa ajuste de dosis en enfermos con ERC leve o moderada. En pacientes con ERC, las concentraciones plasmaticas de pioglitazona y sus metabolitos son menores que las observadas en individuos con la funcion renal normal. Sin embargo, el aclaramiento de la sustancia original es similar. Por tanto, la concentracion de pioglitazona libre permanece inalterada, por lo que su uso no esta contraindicado en pacientes con ERC. La pioglitazona puede producir retencion de liquidos en casos de ERC, por lo que se recomienda vigilar mas estrechamente a los pacientes que puedan presentar insuficiencia cardiaca, asi como asegurar el tratamiento diuretico cuando sea utilizada. La pioglitazona esta indicada en tratamiento combinado con sulfonilureas, metformina, iDPP4 o insulina. En monoterapia solo esta indicada si el tratamiento con metformina esta contraindicado (en caso de ERC moderada o grave) o en casos de intolerancia a la metformina.

En caso de ERC con aclaramiento de creatinina < 30-60 ml/min, se puede usar la combinacion de iDPP4 o repaglinida (que mejoran la  secrecion de insulina, en caso de que persista reserva insulinica) con pioglitazona (que mejora la sensibilidad a la insulina), siempre que el paciente no muestre tendencia a la retencion de liquidos y la combinacion este aprobada en la ficha tecnica. Los iDPP4 tienen la gran ventaja frente a la repaglinida de no producir hipoglucemias.

Antidiabéticos orales en pacientes con enfermedad renal crónica en diálisis

Ademas de la resistencia a la insulina que presentan los pacientes con ERC, a medida que el FG es menor, especialmente en la ERC avanzada, existe una degradacion menor de la insulina. En dicha situacion el paciente requiere menos dosis de ADO y se llega en ocasiones a suspenderlos transitoriamente por alargamiento de la vida de la insulina endogena o se reducen las dosis habituales de insulina. Por dicho motivo, el paciente se resiste con frecuencia a la insulinizacion si recibia ADO. En el caso de recibir insulina, puede percibir una mejoria del tratamiento de la hiperglucemia. 

Las sulfonilureas deben evitarse en los pacientes en hemodialisis. Se unen fuertemente a la albumina y por ello los niveles elevados del farmaco no se pueden eliminar con hemodialisis. Ademas, la administracion simultanea de betabloqueantes, aspirina y dicumarinicos aumenta la proporcion de farmaco libre en sangre y puede producir hipoglucemia grave. Esta situacion es menos acusada con algunas sulfonilureas (glipizida o glimepirida). No obstante, no se recomienda su administracion en hemodialisis. 

Las glitazonas se asocian a riesgo alto de edema e insuficiencia cardiaca, que es mayor a medida que el FG es menor. Por ello, se desaconseja su uso en pacientes en dialisis, aunque pueda usarse en pacientes con ERC avanzada. La repaglinida, al tener un metabolismo hepatico, puede utilizarse en estos pacientes, aunque con mucha precaucion por el riesgo alto de hipoglucemia. Se debe iniciar tratamiento con la minima dosis (0,5 mg) y monitorizar cuidadosamente la dosis. Recientemente, se han publicado buenos resultados del tratamiento de la hiperglucemia con vildagliptina en pacientes con DM2 en hemodialisis, sin efectos secundarios y sin hipoglucemias [15]. La linagliptina puede usarse en dialisis, al ser de eliminacion casi exclusivamente biliar. A pesar de estos esperanzadores resultados, la insulinoterapia sigue siendo el tratamiento de eleccion en el paciente en dialisis, tanto si se trata de hemodialisis como de dialisis peritoneal. Quiza estudios futuros puedan orientarnos acerca del papel de los demas iDPP4 en los pacientes en dialisis.

Insulinoterapia Ajustes de la dosis de insulina en el paciente con insuficiencia renal crónica sin diálisis

La insuficiencia renal cronica se asocia a un descenso del catabolismo renal de la insulina. Por ello, los niveles de glucemia de los pacientes diabeticos con insuficiencia renal en tratamiento insulinico se deben monitorizar de forma estrecha y realizar ajustes en la dosificacion de forma individual. No obstante, se han establecido determinadas recomendaciones generales para la dosificacion de la insulina en estos pacientes [16] [17]:

♦ No se precisa ajuste de dosis si el FG es superior a 50 ml/min/1,73 m2.

♦ La dosis de insulina se debe reducir un 25% cuando el FG se encuentra entre 10 y 50 ml/min/1,73 m2.

♦ La dosis se debe reducir un 50% cuando el FG es inferior a 10 ml/min/1,73 m2.

Pautas de insulina subcutánea en pacientes en diálisis

Cuando el paciente inicia dialisis, con la correccion de la uremia mejora parcialmente la resistencia a la insulina y se aumenta la degradación ción de ésta. Por ello, los requerimientos insulínicos en cada paciente dependen del balance entre la mejoría de la sensibilidad a la insulina y la restauración del metabolismo hepático de la insulina. En hemodiálisis, se pueden utilizar, al  igual que en el paciente diabético sin insufciencia renal, diversos regímenes de insulinoterapia, como insulina premezclada 2-3 veces al día o pautas basal-bolus (insulina de acción  lenta  junto con  insulina de acción rápida antes de las ingestas principales) [18] [19]. Aunque no existe una pauta única recomendada para estos pacientes [17], son especialmente recomendables en ellos los análogos de insulina frente a las insulinas humanas, puesto que  aquéllos han demostrado menor  frecuencia de hipoglucemias. Por ello, se prefieren los análogos basales (glargina 1 vez al día o detemir 1-2 veces al día), frente a la insulina NPH (neutral protamine Hagedorn), y los análogos de acción rápida (lispro, aspart y glulisina) frente a la insulina regular (Tabla 4).

Insulina intraperitoneal en pacientes en diálisis peritoneal

En  los pacientes diabéticos se  recomienda utilizar soluciones de  líquido peritoneal con bajo contenido de glucosa o con  líquidos sin glucosa, como los basados en aminoácidos o polímeros de la glucosa. La administración de insulina se puede hacer por la vía subcutánea clásica o por vía intraperitoneal, introduciendo la insulina en las bolsas de diálisis peritoneal justamente antes de la infusión en el peritoneo. Si sólo se utiliza  la vía subcutánea, su administración debe repartirse en dos dosis de insulina premezclada, una o dos dosis de las  nuevas  insulinas  basales  lentas  e  incluso  algunos  pacientes se manejan aceptablemente con tres dosis de insulina regular en relación con  las comidas. La vía  intraperitoneal presenta ventajas e  inconvenientes respecto a la vía subcutánea (Tabla 5), pero permite un excelente control de la glucemia y por ello puede ser la mejor opción para  dicho  tratamiento  en  pacientes muy  disciplinados,  autosufcientes y con gran motivación. Esta  ruta de administración es más fisiológica  que  la  subcutánea,  pues  la  insulina  se  absorbe directamente a  la vena porta, como ocurre en  las personas no diabéticas con la insulina endogena, de modo que se reducen los efectos secundarios derivados de la absorcion de la insulina directamente a la circulacion sistemica. Se debe utilizar siempre insulina rapida y hacer la administracion en las bolsas en el momento previo a la infusion, haciendo coincidir el horario de los intercambios de bolsa con las comidas principales. Se precisan agujas relativamente largas (3,8 cm) para asegurar que se inyecta la dosis total en la bolsa de la solucion de dialisis. Esta bolsa se debe invertir en varias ocasiones tras la inyeccion para asegurar una mezcla adecuada. Se han propuesto diversos algoritmos de administracion de dialisis peritoneal continua ambulatoria (DPCA) [23] [24]. Uno de ellos es el protocolo de Toronto Western, con cuatro recambios de 2 litros diarios [25]. Los primeros tres recambios se realizan 20 minutos antes de las principales comidas, y el cuarto, al acostarse. La glucemia se mide en ayunas y una hora despues de cada comida principal. La glucemia en ayunas traduce el efecto de la insulina nocturna, mientras que los valores posprandiales reflejan la insulina anadida a la solucion de dialisis utilizada antes de cada ingesta. El primer dia, se administra la cuarta parte de la dosis subcutanea total diaria en forma de insulina regular en cada uno de los cuatro recambios. Esta insulina sirve para metabolizar la ingesta de hidratos de carbono. Se anade un suplemento de insulina en cada bolsa para metabolizar la glucosa absorbida desde la solucion de dialisis: 2 unidades por cada 2 litros de recambio, si la solucion de dialisis es glucosa al 1,5%; 4 unidades, si es glucosa al 2,5%; y 6 unidades, si es glucosa al 4,25%. El segundo dia, se ajusta la dosis de insulina segun los niveles de glucemia del dia anterior. Esta dosis tambien precisa ajustarse en funcion de la ingesta de hidratos de carbono y de la actividad fisica. Se debe tener presente que los pacientes deficientes en insulina (DM1, DM2 de larga evolucion) precisan la utilizacion de insulina basal para evitar el desarrollo de cetoacidosis, por lo que ellos, y en todos aquellos en los que no se logre un buen control exclusivamente con insulina regular intraperitoneal, seria mas adecuado combinar el uso de insulina regular intraperitoneal en los recambios realizados antes de las ingestas, eliminando la insulina del recambio nocturno, con el uso de insulina basal administrada mediante pluma o jeringuilla de forma subcutanea (glargina o detemir).

En general, en la administracion de insulina intraperitoneal se precisan dosis bastante elevadas de insulina rapida, que suelen ser 3,5 veces la cantidad de insulina que el paciente utilizaba por via subcutanea previamente a comenzar dialisis peritoneal [26] [27]. Ello es debido a la degradacion de insulina por el higado, a la cantidad de insulina que se necesita para metabolizar el contenido de glucosa de las bolsas de dialisis peritoneal y a la retencion de insulina en el material plastico de la bolsa. Una parte considerable de la insulina introducida en las bolsas de dialisis queda retenida en el material plastico de las bolsas y de las vias, con lo que solo un 35% de lo administrado entra en la cavidad peritoneal [28].

Ademas, no toda la insulina que por fin entra en el peritoneo es utilizada, sino que una parte queda en el dializado y sale con el drenaje del liquido. En el caso de tecnicas de dialisis peritoneal automatizada (dialisis peritoneal ciclica continua o dialisis peritoneal intermitente nocturna), en las cuales la mayoria de la dialisis ocurre por la noche, la dosis intraperitoneal se debe anadir como insulina regular en cualquiera de los recipientes de dialisis asociados a la cicladora, y su administracion proporciona cobertura basal durante la noche. La cantidad inicial debe ser la dosis total de insulina subcutanea previa, que se ha de ajustar posteriormente en funcion de la glucemia basal. En estos casos, se precisa con frecuencia insulina de accion rapida administrada de forma subcutanea para metabolizar los hidratos de carbono de la ingesta. La dosis total de insulina suele ser menor en las tecnicas de dialisis peritoneal automatizada que en la DPCA, por ser mas corta la permanencia de los intercambios. En dialisis peritoneal nocturna con dia seco se necesita anadir alguna dosis por via subcutanea durante el dia, y en cualquier tecnica de dialisis peritoneal automatizada puede ser necesaria la combinacion de las dos vias de administracion, con el 50% de la cantidad total en los intercambios nocturnos y el otro 50% en la bolsa diurna [29].

Las recomendaciones previas asumen que la cinetica de transferencia peritoneal es normal. Sin embargo, los pacientes diabeticos con DPCA y mal control glucemico deberian someterse a un test del equilibrio peritoneal. Los pacientes «altos transportadores» presentan una absorcion mas rapida de la glucosa peritoneal y, por ello, la carga glucemica puede ser elevada y responsable del mal control glucemico. Ademas de subir la glucemia, la absorcion rapida de glucosa reduce el gradiente osmotico entre el dializado y la sangre, lo que se traduce en una ultrafiltracion disminuida, con menor eliminacion de urea y mayor retencion de fluidos. El edema generalizado requiere el uso frecuente de soluciones de glucosa al 2,5% y en raras ocasiones al 4,25%, lo que aumenta a su vez la hiperglucemia, de modo que se establece un circulo vicioso. Estos pacientes se benefician habitualmente de cambiar a dialisis peritoneal nocturna [21] [30].

Otro problema es que la absorcion de insulina puede variar significativamente entre pacientes o reducirse con el tiempo en un mismo individuo debido a alteraciones adquiridas en la membrana peritoneal [31].

Análogos del péptido similar al glucagón tipo 1

Los agonistas del GLP-1 se ligan al receptor de esta hormona, producida en el intestino ante la llegada del bolo alimentario; incrementan en el pancreas endocrino la secrecion de insulina e inhiben la de glucagon. Ademas, enlentecen el vaciado gastrico y disminuyen el apetito, por lo que su uso se asocia con frecuencia a perdida de peso. Los efectos adversos mas frecuentes de estos farmacos son nauseas y vomitos. Los dos agonistas del GLP-1 comercializados en la actualidad para el tratamiento de la DM2 son la exenatida y la liraglutida (Tabla 6).

Dado que su eliminacion es renal, la exenatida precisa ajuste de dosis con aclaramientos entre 30 y 50 ml/min y su uso no se recomienda en la ERC estadios 4 y 5 (aclaramiento de creatinina < 30 ml/min). La seguridad de la liraglutida no esta establecida en la ERC, aunque los estudios farmacocineticos sugieren que los niveles de farmacos no se encuentran alterados en esta población [32]. No se precisa ajuste de dosis con liraglutida en la ERC con aclaramiento mayor de 60 ml/min. Por debajo de esta cifra, la muy limitada experiencia en estadio 3 y la falta de experiencia en estadios 4 y 5 desaconsejan su uso. Actualmente no se puede recomendar el uso de estos farmacos en pacientes con disfuncion renal moderada y grave, incluidos los pacientes con enfermedad renal en etapa terminal.

Tablas
Tabla 1.
Características de los secretagogos de insulina
Tabla 2.
Antidiabéticos orales y su uso en la enfermedad renal crónica según fcha técnica
Tabla 3.
Indicaciones de los diferentes grupos ter orales en la enfermedad renal crónica
Tabla 4.
Características farmacocinéticas de las diferentes insulinas
Tabla 5.
Ventajas e inconvenientes de la insulina intraperitoneal
Tabla 6.
Análogos del péptido similar al glucagón tipo 1 en pacientes con enfermedad renal crónica
Imágenes
Figura 1.
Utilización de los distintos grupos terapéuticos de antidiabéticos orales e insulinoterapia en los diferentes estadios de la enfermedad renal crónica
Figura 2.
Uso aprobado de los inhibidores de la dipeptidil peptidasa 4 en insuficiencia renal y hepática (2012)
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