Nefrología 2017-11-10 | doi: 10.1016/j.nefro.2017.08.005

Perfil sociosanitario e información a donantes y receptores renales de vivo en tres hospitales andaluces

Socio-sanitary profile and information for living kidney donors and recipients in three Andalusian hospitals


a Departamento de Enfermería, Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología, Universidad de Sevilla, Sevilla, España
b Unidad de Gestión Clínica de Nefrología y Urología, Hospital Universitario Virgen del Rocío, Sevilla, España
c Servicio de Nefrología, Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz, España
d Servicio de Nefrología y Trasplante Renal, Complejo Hospitalario Universitario de Granada, Granada, España
Resumen
Antecedentes

La información suministrada por profesionales sanitarios a posibles donantes y receptores es fundamental para una decisión autónoma y objetiva de donar un riñón en vida.

Objetivos

Conocer las características de la información que reciben los donantes y receptores renales de vivo, averiguando su perfil sociosanitario, sus características sociodemográficas, económico-laborales, de salud y la actividad cuidadora de dichos donantes y receptores.

Métodos

Estudio observacional, descriptivo, transversal, de la población de donantes y receptores renales de vivo, de los Hospitales Universitarios Puerta del Mar (Cádiz), Virgen del Rocío (Sevilla) y Complejo Hospitalario Universitario de Granada, entre el 8 de abril de 2014 y el 8 de junio de 2015.

Resultados y conclusiones

Según los 40 donantes y 40 receptores renales de vivo encuestados, los facultativos de nefrología son principalmente quienes dan a conocer e informan sobre la donación renal en vida. Casi la mitad de receptores demandan más información, por lo que se deberían actualizar los procesos de evaluación y de información antes de la donación. En general, el donante renal vivo es mujer, de 50años, con estudios de Primaria/ESO, vive en pareja, está emparentado con el receptor del riñón, realiza un trabajo remunerado, tiene sobrepeso, percibe su salud como muy buena o buena, y no fuma ni consume alcohol. Sin embargo, el receptor renal tipo es hombre, con 44años, tiene estudios de bachillerato/FP, no trabaja, percibe su salud como buena o regular, y son personas independientes para las actividades de la vida diaria.

Abstract
Background

Information provided by health professionals to potential donors and recipients is essential for an autonomous and objective decision to make a living kidney donation.

Objectives

To determine the characteristics of the information received by living kidney donors and recipients, to find out their socio-sanitary profile, their socio-demographics, financial and labour characteristics, health and the caregiving activity of these donors and recipients.

Methods

Observational, descriptive and cross-sectional study of the population of living kidney donors and recipients from the University Hospitals Puerta del Mar (Cádiz), Virgen del Rocío (Seville), and the University Hospital Complex of Granada, between 08/04/2014 and 08/06/2015.

Results and conclusions

According to the 40 living kidney donors and their 40 recipients surveyed, it is mainly nephrologists who make people aware and provide information about living kidney donation. Almost half of recipients require more information so the evaluation processes and pre-donation information should be updated. In general, the living kidney donor is female, aged 50, with primary/secondary education, lives with a partner and is related to the kidney recipient. Also, the living kidney donor is in paid employment, is overweight, perceives her health as very good or good, and does not smoke or drink alcohol. However, the typical living kidney recipient is male, aged 44 and has completed secondary school studies and vocational training. Furthermore, he does not work, perceives his health as good or regular, and he is an independent person for activities of daily living.

Key words:
Palabras Clave:
Introducción

El déficit de órganos para trasplante procedentes de cadáver1 y los mejores resultados obtenidos con el trasplante renal de donante vivo (TRDV) hacen que esta modalidad de trasplante se considere la mejor y primera opción que debería ofertarse a quienes van a necesitar terapia renal sustitutiva a corto plazo2,3. Con el TRDV se pretende mejorar significativamente el pronóstico de supervivencia y rehabilitación del receptor del riñón de vivo, con un perjuicio mínimo para el donante vivo de riñón, dado que el riesgo de que el donante renal vivo, adecuadamente seleccionado, necesite diálisis o trasplante en un futuro es tan pequeño, que existe consenso para justificar éticamente la donación, bajo los supuestos de que el donante esté bien informado y tome la decisión libremente4-9.

Los profesionales sanitarios son clave en la decisión del potencial donante renal vivo1 y la información que suministran a pacientes sobre el proceso de donación en vida es fundamental, pues es uno de los factores que puede posibilitar una decisión autónoma y objetiva para que, si el trasplante renal no está contraindicado, consideren que la opción del TRDV es de mínimo riesgo para el donante y máximo beneficio para el receptor3.

Además de un conocimiento preciso y real sobre el proceso de donación y trasplante de órganos, la forma en que una persona es informada suele generar sentimientos sobre la donación, y se ha asociado positivamente con la actitud ante la donación y con la toma de decisión de donar en vida10. Incluso el número de donantes vivos y trasplantes aumentan cuando se mejora el entorno dónde se informa, así como los formatos y la calidad de la información suministrada a pacientes y familiares11, dada la relación entre información suministrada por profesionales sanitarios, conocimientos, actitud y voluntad de donar órganos en vida10.

Sobre la información en el proceso del TRDV se han encontrado estudios en ámbitos y poblaciones diferentes a la nuestra, pero no analizan características como los agentes informantes en el proceso de donación renal en vida, el formato de comunicación empleada o cómo los donantes y receptores perciben la información recibida. Concretamente, en el ámbito norteamericano se han identificado aspectos de la información y la educación suministrada a potenciales donantes y receptores renales vivos, que pueden aumentar la cantidad de donantes vivos para personas de raza negra en espera de trasplante renal y otras minorías, adultos mayores y de bajos ingresos económicos, dado que en ese ámbito se advirtió que era más probable que el TRDV ocurriera en blancos, adultos más jóvenes y con mayores ingresos familiares12-14.

En consecuencia, realizamos una investigación con los objetivos de conocer las características de la información que reciben los donantes y receptores renales de vivo, antes y durante el proceso de evaluación como donantes y receptores, así como averiguar su perfil sociosanitario, desvelando las características sociodemográficas, económico-laborales, de salud y la actividad cuidadora de dichos donantes y receptores.

Dar respuestas a esos objetivos esperamos que contribuya a un mayor desarrollo de la donación renal en vida, pues para aumentar estas donaciones «es preciso informar más y mejor», tanto a profesionales sanitarios como a pacientes3. También es importante conocer ampliamente el perfil sociosanitario de los donantes y receptores renales vivos, pues se sabe que la presencia de algunas características predice niveles de bienestar y la aparición de síntomas psicológicos en el donante vivo tras la donación15, además de obtener una visión real de los donantes y receptores, su entorno social y familiar, el estilo y hábitos de vida, su estado de salud, las características que los distingue de otros grupos, e incluso identificar el modo en que se comporta la población de donde provienen donantes y receptores, en relación al TRDV16.

Métodos

Para responder a los objetivos establecidos se realizó un estudio observacional, descriptivo de corte transversal en el que participaron las personas que donaron o recibieron un riñón de vivo, entre el 8 de abril de 2014 y el 8 de junio de 2015, en los Hospitales Universitarios Puerta del Mar (HUPM), de Cádiz, y Virgen del Rocío (HUVR), de Sevilla, y en el Complejo Hospitalario Universitario de Granada (CHUG), pertenecientes al Sistema Sanitario Público de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Se estudió a la población diana, dado que en nuestra investigación se incluyeron todas las personas que donaron un riñón en vida y a las que se les implantó un riñón procedente de vivo, en los hospitales reseñados anteriormente durante el periodo estudiado. Se excluyeron del estudio a los receptores menores de 18años.

Tanto en donantes como en receptores renales de vivo se averiguaron datos sociodemográficos, relación donante-receptor, domicilio de convivencia, situación laboral, fuentes de ingresos económicos, si cuidaban a familiares y tiempo que llevaban cuidando. Para conocer su perfil de salud se evaluó el peso, la talla, el índice de masa corporal (IMC), la salud percibida, los ingresos hospitalarios, la demanda de asistencia de urgencias y el consumo de tabaco y alcohol. El cálculo del consumo de alcohol diario se hizo mediante la unidad de bebida estándar17.

Respecto a las características de la información recibida por donantes y receptores renales vivos, se averiguó quién les informó y cómo percibieron esa información. Además, en los donantes que cuidaban a familiares se averiguó la sobrecarga como cuidadores y en los receptores se estudió la etiología de la enfermedad renal crónica (ERC), terapia sustitutiva renal antes del trasplante, tiempo en diálisis y en lista de espera, y grado de autonomía para las actividades diarias.

Estos datos fueron recogidos por los investigadores directamente mediante entrevista oral, antes de la donación e implante del injerto, a aquellos individuos de la población de estudio que voluntariamente decidieron participar en la investigación.

El proyecto de esta investigación fue aprobado por el Comité de Ética de la Investigación del HUVR, bajo el expediente CEI 2013/PI153.

El análisis de los datos se realizó con el programa estadístico IBM SPSS 21.0 para Windows. Las variables cualitativas se expresaron mediante frecuencias y porcentajes, mientras que las variables numéricas de distribución normal se resumieron con medias aritméticas, desviaciones típicas y valores máximos y mínimos.

Resultados

En el periodo y en los hospitales andaluces estudiados, 47 personas donaron un riñón en vida, de las que 5 (10,6%) no contestaron la encuesta por no disponer de tiempo para contestar la encuesta antes de la donación y 2 (4,3%) no aceptaron participar en el estudio. Igualmente, en el mismo periodo y hospitales, 47 personas recibieron un riñón de vivo, de las que 4 (8,5%) no participaron en nuestro estudio por no disponer de tiempo para contestar la encuesta antes del trasplante y 3 (6,4%) por ser menores de edad (tabla 1).

Tabla 1.

Donaciones y trasplantes renales de vivo, según hospital, desde el 8 de abril de 2014 al 8 de junio de 2015

  HUPM  CHUG  HUVR  Total 
Total de donantes vivos de riñón  9 (19,2%)  11 (23,4%)  27 (57,4%)  47 (100%) 
Donantes vivos de riñón incluidos en el estudio  8 (20%)  11 (27,5%)  21 (52,5%)  40 (100%) 
Total de receptores de riñón de vivo  9 (19,2%)  11 (23,4%)  27 (57,4%)  47 (100%) 
Receptores de riñón de vivo incluidos en el estudio  9 (22,5%)  11 (27,5%)  20 (50%)  40 (100%) 

CHUG: Complejo Hospitalario Universitario de Granada (Granada); HUPM: Hospital Universitario Puerta del Mar (Cádiz); HUVR: Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).

Perfil sociodemográfico de los donantes y receptores de riñón de vivo

En nuestro estudio destacó que más mujeres que hombres donaron un riñón en vida (65 vs. 35%) y que hubo más receptores hombres que mujeres (62,5 vs. 37,5%). Igualmente, el 50% de los donantes tenían un bajo o muy bajo nivel de estudios, disminuyendo esta cifra al 32,5% en los receptores, que en un 67,5% presentaban estudios de bachillerato o universitarios. La mayoría de donaciones fueron emparentadas (92,5%) y se produjeron en el núcleo familiar, concretamente entre padres e hijos, hermanos o pareja (85%) (tabla 2).

Tabla 2.

Perfil sociodemográfico de donantes y receptores renales de vivo

Variables sociodemográficas de los donantes vivos de riñónEdad (años)  49,73 (DE 11,28) 
Sexo
Mujeres  26 (65%) 
Hombres  14 (35%) 
Estudios
Universitarios  7 (17,5%) 
Bachillerato/FP  13 (32,5%) 
Primaria/ESO  20 (50%) 
Sin estudios   
País de nacimiento
España  38 (95%) 
Rumanía  2 (5%) 
Estado civil
Pareja  34 (85%) 
Soltero/a  5 (12,5%) 
Viudo/a  1 (2,5%) 
Separado/a   
Variables sociodemográficas de los receptores de riñón de vivoEdad (años)  44 (DE 14,86) 
Sexo
Mujeres  15 (37,5%) 
Hombres  25 (62,5%) 
Estudios   
Universitarios  8 (20%) 
Bachillerato/FP  19 (47,5%) 
Primaria/ESO  12 (30%) 
Sin estudios  1 (2,5%) 
País de nacimiento   
España  39 (97,5%) 
Rumanía  1 (2,5%) 
Estado civil   
Pareja  27 (67,5%) 
Soltero/a  12 (30%) 
Viudo/a   
Separado/a  1 (2,5%) 
Relación del donante con el receptorPadre/madre (relación parental)  12 (30%) 
Hermano/a  11 (27,5%) 
Pareja sentimental/cónyuge  11 (27,5%) 
Sobrino/a  2 (5%) 
Tío/a  1 (2,5%) 
Sin relación de parentesco (trasplante cruzado)  3 (7,5%) 
Convivencia de donantes y receptoresMismo domicilio (cohabitación)  23 (57,5%) 
Distintos domicilios  17 (42,5%) 
Perfil laboral y económico de los donantes y receptores de riñón de vivo

Casi un tercio de los donantes renales vivos estudiados se encontraban laboralmente inactivos (30%), y los receptores de un riñón de vivo en esa misma situación eran algo más de la mitad (52,5%). Casi todos los donantes (95%) y receptores renales de vivo (95%) poseían alguna fuente de ingresos económicos en su núcleo familiar (tabla 3).

Tabla 3.

Perfil laboral y económico de los donantes y receptores renales de vivo

Variables laborales y económicas de los donantes vivos de riñónSituación laboral
Realizan un trabajo remunerado  17 (42,5%) 
Trabajos domésticos no remunerados  11 (27,5%) 
No trabajaban (inactivos)  12 (30%) 
Jubilados  4 (10%) 
Incapacitados por invalidez  2 (5%) 
Desempleados  6 (15%) 
Estudiantes   
Fuente de ingresos económicos del núcleo familiar
No poseen fuente de ingresos económicos  1 (2,5%) 
Poseen más de una fuente de ingresos  9 (22,5%) 
Disponen de una sola fuente de ingresos  30 (75%) 
Ingresos económicos procedentes del trabajo por cuenta ajena o propia  17 (42,5%) 
Pensión de jubilación o viudedad  5 (12,5%) 
Pensión por invalidez o incapacidad  3 (7,5%) 
Prestación por desempleo  3 (7,5%) 
Otro tipo de prestaciones sociales  1 (2,5%) 
Otras fuentes de ingresos  1 (2,5%) 
Variables laborales y económicas de los receptores renales de vivoSituación laboral
Realizan un trabajo remunerado  15 (37,5%) 
Trabajos domésticos no remunerados  4 (10%) 
No trabajaban (inactivos)  21 (52,5%) 
Jubilados  10 (25%) 
Incapacitados por invalidez  8 (20%) 
Desempleados  2 (5%) 
Estudiantes  1 (2,5%) 
Fuente de ingresos económicos del núcleo familiar
No poseen fuente de ingresos económicos  1 (2,5%) 
Poseen más de una fuente de ingresos  11 (27,5%) 
Disponen de una sola fuente de ingresos  28 (70%) 
Ingresos económicos procedentes del trabajo por cuenta ajena o propia  16 (40%) 
Pensión de jubilación o viudedad  8 (20%) 
Pensión por invalidez o incapacidad  4 (10%) 
Prestación por desempleo   
Otro tipo de prestaciones sociales   
Otras fuentes de ingresos   
Opinión de los receptores de vivo sobre la influencia de la ERC en su situación laboral-económica
La ERC modificó negativamente su situación laboral o económica  19 (47,5%) 
La ERC no modificó negativamente su situación laboral o económica  21 (52,5%) 
Actividad cuidadora informal de donantes y receptores de riñón de vivo

Aunque del total de donantes y receptores de riñón de vivo estudiados 13 donantes (32,5%) y 13 receptores (32,5%) tenían algún menor de 15años en su núcleo familiar, solo 6 donantes (15%) y 5 receptores (12,5%) cuidaban de los menores.

Igualmente, la cuarta parte de donantes estudiados prestaban cuidados informales a familiares, fundamentalmente a algún progenitor (17,5%), y como media dedicaban más de la mitad de cada día a esa actividad de cuidar (14,05h/día). De otro lado, el 12,5% de receptores prestaban cuidados informales a familiares, también mayoritariamente a progenitores, y dedicaban a esa actividad algo menos de la sexta parte de cada día (3,88h/día) (tabla 4).

Tabla 4.

Actividad cuidadora informal de los donantes y receptores renales de vivo

Actividad cuidadora informal de los donantes vivos de riñónPrestación de cuidados informales
No cuidan de otras personas  30 (75%) 
Sí cuidan de otras personas  10 (25%) 
Promedio de horas diarias que dedican a cuidar  14,05 (DE 10,45) 
Cuidadores principales
Asumen los cuidados principales del familiar  5 (12,5%) 
Comparten los cuidados con otro familiar  5 (12,5%) 
Cuñados  1 (2,5%) 
Hermanos/as  1 (2,5%) 
Tía materna  1 (2,5%) 
Pareja  1 (2,5%) 
Varios de estos familiares  1 (2,5%) 
Relación de parentesco con la persona que cuidan
Padre/madre  6 (15%) 
Hijo  1 (2,5%) 
Suegro  1 (2,5%) 
Esposo  1 (2,5%) 
Hermano  1 (2,5%) 
Tiempo que llevan cuidando
Menos de 1 año  3 (7,5%) 
Entre 1 y 3 años  4 (10%) 
Entre 3 y 6 años  1 (2,5%) 
Más de 10 años  2 (5%) 
Sobrecarga de esfuerzo de los 10 donantes cuidadores (escala Zarit)
Sobrecarga leve (46-56 puntos Zarit)  2 (5%) 
No sobrecarga (< 46 puntos Zarit)  8 (20%) 
Actividad cuidadora informal de los receptores renales de vivoPrestación de cuidados informales
No cuidan de otras personas  35 (87,5%) 
Sí cuidan de otras personas  5 (12,5%) 
Promedio de horas diarias que dedican a cuidar  3,88 (DE 2,75) 
Cuidadores principales
Asumen los cuidados principales del familiar  1 (2,5%) 
Comparten los cuidados con otro familiar  4 (10%) 
Cuñados  1 (2,5%) 
Hermanos/as  1 (2,5%) 
Pareja  1 (2,5%) 
Varios de estos familiares  1 (2,5%) 
Relación de parentesco con la persona que cuidan
Padre/madre  3 (7,5%) 
Hijo  1 (2,5%) 
Otro familiar lejano  1 (2,5%) 
Tiempo que llevan cuidando
Menos de 1 año  1 (2,5%) 
Entre 1 y 3 años  2 (5%) 
Entre 3 y 6 años  1 (2,5%) 

Los 10 (25%) donantes que cuidaban a familiares obtuvieron en la Escala de sobrecarga del cuidador-Zarit una media de 34,2±8,43 puntos, siendo los valores mínimos y máximos obtenidos de 23 y 49 puntos, respectivamente. De esos 10 (25%) donantes cuidadores, 2 (5%) obtuvieron una puntuación Zarit de 49 puntos cada uno, por lo que resultaron con sobrecarga leve de esfuerzo al cuidar (tabla 4).

Perfil de salud de los donantes y receptores de riñón de vivo

En cuanto a los donantes, el 60% tenían algún grado de obesidad o sobrepeso, ninguno tuvo una mala percepción sobre su salud en el último año y algo más de un tercio de donantes fumaban (35%) y consumían alcohol (37,5%) (tabla 5). De otro lado, más de la mitad de los receptores estudiados eran «normopeso» (57,5%), un 15% percibía su estado de salud como «malo/muy malo», todos ellos precisaron algún ingreso hospitalario en el último año y menos de la cuarta parte de receptores estudiados fumaban (15%) y consumían alcohol (22,5%) (tabla 6). De todos los donantes y receptores que tomaban alcohol, solo un receptor, que era mujer, tuvo un consumo de alcohol de riesgo (>20g/día)18,19, estando el resto por debajo de esa cifra.

Tabla 5.

Perfil general de salud de los donantes vivos de riñón

Peso corporal medio de los donantes (kg)  70,01 (DE 12,58) 
Talla media de los donantes (cm)  164,3 (DE 8,67) 
Índice de masa corporal (IMC) medio  25,83 (DE 3,69) 
Criterios de obesidad en los donantes estudiados, según IMC31
Peso insuficiente (< 18,5 kg/m2)  0 (0%) 
Normopeso (18,5-24,9 kg/m2)  16 (40%) 
Sobrepeso grado I (25-26,9 kg/m2)  9 (22,5%) 
Sobrepeso grado II (27-29,99 kg/m2)  10 (25%) 
Obesidad tipo I (30-34,9 kg/m2)  4 (10%) 
Obesidad tipo II (35-39,9 kg/m2)  1 (2,5%) 
Percepción del estado de salud en los últimos 12 meses
Muy bueno  18 (45%) 
Bueno  20 (50%) 
Regular  2 (5%) 
Malo/Muy malo  0 (0%) 
Percepción de salud inmediatamente antes de la donación (de 0 a 10 puntos)  8,9 (DE 1,15) 
Ingresos hospitalarios en los últimos 12 meses
Ninguno  37 (92,5%) 
Para intervención quirúrgica  3 (7,5%) 
Precisan asistencia sanitaria urgente en el último año
No precisan acudir al servicio de urgencias  33 (82,5%) 
Sí precisan acudir al servicio de urgencias  7 (17,5%) 
Varias causas  1 (2,5%) 
Dolor odontológico/epigastralgia  1 (2,5%) 
Problema traumatología  2 (5%) 
Accidente laboral  1 (2,5%) 
Crisis ansiedad  1 (2,5%) 
Problema urológico  1 (2,5%) 
Consumo de tabaco
No fuman  26 (65%) 
Sí fuman  14 (35%) 
1-10 cigarros/día  7 (17,5%) 
11-20 cigarros/día  6 (15%) 
21-30 cigarros/día  1 (2,5%) 
Tiempo medio como fumador (meses)  40,5 (DE 45,38) 
Consumo de alcohol en los donantes
No consumen alcohol  25 (62,5%) 
Sí consumen alcohol  15 (37,5%) 
Diariamente  3 (7,5%) 
Solo los fines de semana  10 (25%) 
Solo los días laborables  1 (2,5%) 
Esporádicamente  1 (2,5%) 
Tipo de bebida alcohólica consumida
Cerveza  12 (30%) 
Vino  1 (2,5%) 
Combinados  1 (2,5%) 
Cerveza y combinados  1 (2,5%) 
Tipo de consumo de alcohol en los donantes33
Abstemios  25 (62,5%) 
Bajo consumo (< 10 g/día)  11 (27,5%) 
Mujeres  8 (20%) 
Hombres  3 (7,5%) 
Moderado (10-30 g/día)  4 (10%) 
Mujeres  1 (2,5%) 
Hombres  3 (7,5%) 
Alto consumo (> 30 g/día)  0 (0%) 
Tabla 6.

Perfil general de salud de los receptores renales de vivo

Peso corporal medio de los receptores (kg)  67,84 (DE 13,68) 
Talla media de los receptores (cm)  163,8 (DE 27,42) 
Índice de masa corporal (IMC) medio  24,05 (DE 4,36) 
Criterios de obesidad en los receptores estudiados, según IMC31
Peso insuficiente (< 18,5 kg/m2)  3(7,5%) 
Normopeso (18,5-24,9 kg/m2)  23(57,5%) 
Sobrepeso grado I (25-26,9 kg/m2)  3(7,5%) 
Sobrepeso grado II (27-29,99 kg/m2)  7(17,5%) 
Obesidad tipo II (30-34,9 kg/m2)  3(7,5%) 
Obesidad tipo II (35-39,9 kg/m2)  1(2,5%) 
Percepción del estado de salud en los últimos 12 meses
Muy bueno  2 (5%) 
Bueno  24 (60%) 
Regular  8 (20%) 
Malo  5 (12,5%) 
Muy malo  1 (2,5%) 
Percepción de salud inmediatamente antes del trasplante (de 0 a 10 puntos)  6,35 (DE 2,2) 
Ingresos hospitalarios en los últimos 12 meses
Ninguno  25 (62,5%) 
Para intervención quirúrgica  4 (10%) 
Para estudio o tratamiento  3 (7,5%) 
Problemas de acceso vascular para hemodiálisis  3 (7,5%) 
Varias causas  5 (12,5%) 
Precisan asistencia sanitaria urgente en el último año
No precisan acudir al servicio de urgencias  19 (47,5%) 
Sí precisan acudir al servicio de urgencias  21 (52,5%) 
Varias causas  7 (17,5%) 
Complicaciones de la ERC  7 (17,5%) 
Alergias  2 (5%) 
Dolor odontológico/epigastralgia  3 (7,5%) 
Problema traumatología  1 (2,5%) 
Fiebre  1 (2,5%) 
Consumo de tabaco de los receptores renales de vivo
No fuman  34 (85%) 
Sí fuman  6 (15%) 
Esporádicamente  1 (2,5%) 
1-5 cigarros/día  4 (10%) 
11-20 cigarros/día  1(2,5%) 
Tiempo medio como fumador (meses)  10,40 (DE 7,83) 
Consumo de alcohol de los receptores renales de vivo
No consumen alcohol  31 (77,5%) 
Sí consumen alcohol  9 (22,5%) 
Diariamente  1 (2,5%) 
Solo los fines de semana  4 (10%) 
Solo los días laborables  1 (2,5%) 
Esporádicamente  3 (7,5%) 
Tipo de bebida alcohólica consumida por los receptores
Cerveza  5 (12,5%) 
Vino  3 (7,5%) 
Combinados  1 (2,5%) 
Tipo de consumo de alcohol33
Abstemios  31 (77,5%) 
Bajo consumo (< 10 g/día)  7 (15%) 
Mujeres  1 (2,5%) 
Hombres  6 (15%) 
Moderado (10-30 g/día)  2 (5%) 
Mujeres  2 (5%) 
Hombres  0 (0%) 
Alto consumo (> 30 g/d)  0 (0%) 

De los 26 (65%) receptores que no habían iniciado tratamiento sustitutivo renal al comienzo del estudio para el trasplante renal de vivo, solo 3 (7,5%) comenzaron terapia sustitutiva antes del trasplante, por lo que 23 receptores (57,5%) recibieron un trasplante renal de vivo anticipado (tabla 7). De los 5 (12,5%) receptores a los que les habían trasplantado un riñón antes del trasplante de vivo (tabla 7), solo uno tenía un injerto funcionante al iniciar el estudio para el trasplante renal de vivo. En este caso, la función renal del injerto disminuyó durante el periodo de estudio para el trasplante de vivo y su portador precisó iniciar terapia renal sustitutiva. Al aplicar a los receptores la escala de autonomía para las actividades de la vida diaria (índice de Barthel), solo 4 (10%) del total de los receptores tenían algún grado de dependencia para actividades de la vida diaria (tabla 7).

Tabla 7.

Datos de los receptores de riñón de vivo sobre la enfermedad renal crónica y su dependencia para las actividades de la vida diaria

Etiología de la enfermedad renal
Poliquistosis renal  8 (20%) 
Glomerulopatías primarias  7 (17,5%) 
Nefropatía intersticial  4 (10%) 
Causa urológica  2 (5%) 
Enfermedades sistémicas  2 (5%) 
Diabetes mellitus  1 (2,5%) 
Otras causas o no establecidas  16 (40%) 
Terapia sustitutiva renal al comienzo de la evaluación para el trasplante renal de vivo
Hemodiálisis  9 (22,5%) 
Diálisis peritoneal  4 (10%) 
Trasplante renal  1 (2,5%) 
Ninguna  26 (65%) 
Terapia sustitutiva renal en el momento del trasplante de riñón de vivo
Hemodiálisis  13 (32,5%) 
Diálisis peritoneal  4 (10%) 
Trasplante renal 
Ninguna  23 (57,5%) 
Receptores con tratamiento sustitutivo de la función renal en el momento del trasplante  17 (42,5%) 
Tiempo medio en programa de diálisis (meses)  14,19 (DE 28,65) 
Valores máximos/mínimos (meses)  1/120 
Trasplantes renales previos al de vivo
Ningún trasplante renal previo  35 (87,5%) 
Un trasplante renal previo  5 (12,5%) 
Clase de trasplante renal previo   
De donante cadáver  4 (10%) 
De donante vivo  1 (2,5%) 
Receptores en lista de espera en el momento del trasplante de vivo  22 (55%) 
Tiempo medio en lista de espera para trasplante renal de cadáver (meses)  7,64 (DE 22,93) 
Valores máximos/mínimos (meses)  1/108 
Autonomía para las actividades de la vida diaria (índice de Barthel)
Puntuación media  98,85 (DE 4,93) 
Valores máximos/mínimos  70/100 
Nivel de dependencia para las actividades de la vida diaria de los receptores de riñón de vivo (según índice de Barthel)
Receptores independientes (100 puntos)  36 (90%) 
Receptores con dependencia escasa (95 puntos)  3 (7,5%) 
Receptores con dependencia moderada (70 puntos)  1 (2,5%) 
Información recibida por los donantes y receptores de riñón de vivo sobre el proceso de donación en vida y trasplante

Los donantes estudiados conocieron la posibilidad de donar un riñón en vida fundamentalmente por el nefrólogo de diálisis o de la consulta de enfermedad renal crónica avanzada (ERCA) (60%) y en menor medida por los medios de comunicación, tanto convencionales como internet (25%) (tabla 8). Por otro lado, los receptores de nuestro estudio conocieron la posibilidad de un trasplante renal de vivo por el nefrólogo de diálisis o de la consulta ERCA (62,5%) y en menor medida por los medios de comunicación (12,5%) (tabla 9). Destaca en nuestro estudio que las enfermeras de diálisis o de la consulta ERCA únicamente contribuyeron a dar a conocer la donación en vida entre los receptores en 3 (7,5%) casos (tabla 9). Todos los receptores recibieron información previa sobre el proceso de estudio para el trasplante de un riñón de vivo, siendo sus informantes el nefrólogo de diálisis o de la consulta ERCA y el nefrólogo de trasplante renal (57,5 vs. 42,5%) (tabla 9).

Tabla 8.

Información a los donantes vivos de riñón sobre el proceso de donación y trasplante

Cómo conocieron los donantes la posibilidad de donar un riñón en vida
Por un nefrólogo de diálisis/consulta ERCA  24 (60%) 
Por una enfermera de diálisis/consulta ERCA  0 (0%) 
Por medios de comunicación convencionales  6 (15%) 
Mediante internet  4 (10%) 
Por personal no sanitario  1 (2,5%) 
Por el receptor del riñón  1 (2,5%) 
No recuerdan la fuente informativa  2 (5%) 
Mediante otras fuentes informativas  2 (5%) 
Quién informa previamente sobre el proceso de donación y trasplante de un riñón de vivo
Nefrólogo de trasplante renal  39 (97,5%) 
Varios profesionales sanitarios  1 (2,5%) 
Comunicación empleada para informar sobre el proceso de donación y trasplante renal de vivo
Comunicación oral  7 (17,5%) 
Comunicación oral y escrita  33 (82,5%) 
Donante y receptor reciben conjuntamente la información durante el proceso de donación y trasplante
Sí  25 (62,5%) 
No  11 (27,4%) 
Parte de información la reciben conjuntamente  4 (10%) 
La información recibida durante el proceso de donación y trasplante
Les parece suficiente  40 (100%) 
Les parece insuficiente  0 (0%) 
Aspectos del proceso de donación y trasplante renal de vivo sobre el que necesitan más información
De ningún aspecto  36 (90%) 
Varios aspectos del proceso de donación y trasplante renal de vivo  1 (2,5%) 
De los estudios previos del donante  1 (2,5%) 
Del proceso quirúrgico del donante  1 (2,5%) 
Calidad de vida postrasplante del receptor  1 (2,5%) 
Tabla 9.

Información a los receptores de riñón de vivo sobre el proceso de donación y trasplante

Cómo conocieron la posibilidad de recibir un riñón procedente de vivo
Por un nefrólogo de diálisis/consulta ERCA  25 (62,5%) 
A través de una enfermera de diálisis/consulta ERCA  1 (2,5%) 
Por un médico y enfermera de diálisis/consulta ERCA  2 (5%) 
Por medios de comunicación convencionales  5 (12,5%) 
Mediante internet   
Por personal no sanitario  3 (7,5%) 
Mediante otras fuentes informativas  2 (5%) 
A través de ALCER  1 (2,5%) 
Por el donante vivo del riñón  1 (2,5%) 
Quién informa previamente sobre el proceso de donación y trasplante de un riñón de vivo
Nefrólogo de diálisis/consulta ERCA  23 (57,5%) 
Nefrólogo de trasplante renal  17 (42,5%) 
Comunicación empleada para informar sobre el proceso de donación y trasplante renal de vivo
Comunicación oral  9 (22,5%) 
Comunicación oral y escrita  31 (77,5%) 
Donante y receptor reciben conjuntamente la información durante el proceso de donación y trasplante
Sí  27 (67,5%) 
No  9 (22,5%) 
Parte de información la reciben conjuntamente  4 (10%) 
La información recibida durante el proceso de donación y trasplante
Les parece suficiente  35 (87,5%) 
No les parece suficiente  5 (12,5%) 
Aspectos del proceso de donación y trasplante renal de vivo sobre el que necesitan más información
De ningún aspecto  22 (55%) 
Varios aspectos del proceso de donación y trasplante renal de vivo  17 (42,5%) 
Del proceso quirúrgico del donante  1 (2,5%) 

A todos los donantes y al 87,5% de los receptores les pareció suficiente la información recibida durante el proceso de donación renal de vivo (tablas 8 y 9), aunque el 45% de los receptores manifestaron que hubieran precisado más información (tabla 9).

Discusión

En este trabajo se analizan las características de la información que reciben los donantes y receptores de riñón de vivo, antes y durante el proceso de donación y trasplante, así como su perfil demográfico, social y de salud, en tres hospitales de Andalucía.

En nuestra investigación, la edad media de los donantes (49,73años) y la de los receptores renales de vivos (44años) eran algo inferiores a las del conjunto de los donantes (51,4años) y receptores adultos españoles (46,6años)20. Sin embargo, nuestros donantes eran más jóvenes que en otros estudios de ámbito europeo, como el de Timmerman et al.21 (56años), aunque nuestros receptores (44años) eran algo mayores que los estudiados por Gozdowska et al.22 (40años).

Igualmente, en nuestros resultados se advirtió una brecha de género en la donación renal de vivo, pues casi el doble de mujeres (65%) que hombres (35%) donaron un riñón en vida (tabla 2), siendo cifras muy similares a las obtenidas en el resto de España (64 vs. 36%)20. No obstante, diferían de estudios realizados en Israel o en Estados Unidos, donde los donantes mujeres apenas llegan al 60%23,24, o de trabajos de Holanda, en los que no existe tal brecha de género15,21. Dados estos resultados, y que hay estudios que identifican en las mujeres una actitud más favorable para donar órganos que en los hombres1,25, en nuestro ámbito deberían explorarse estrategias informativas y educativas encaminadas a fomentar la donación renal en vida en los hombres.

La mitad de los donantes de nuestro trabajo tenían estudios de bachiller y universitarios, lo cual difiere de los trabajos de Boas et al.23 o del norte de Europa21, donde más del 60% de los donantes tienen estudios de ese tipo. Esta cuestión debería ser investigada más profundamente, dado que un menor nivel educativo en los donantes renales vivos ha sido identificado como una barrera, que puede alentar a esos potenciales donantes a desechar la idea de donar órganos en vida, debido al limitado acceso a la información26,27.

Nuestra investigación también mostró que casi todas las donaciones de riñones en vida fueron relacionadas o emparentadas (92,5%), realizadas entre miembros del núcleo familiar, y el 7,5% de donaciones restantes o no emparentadas correspondían a trasplantes cruzados (tabla 2). Estas cifras, similares a las del resto de España, donde el 89,1% son donaciones emparentadas20, son más variables en otros ámbitos, pues se observa desde un 66% de donaciones emparentadas en el estudio de Taler et al.24, hasta el 97,2% en el de Erim et al.28. Si a esto se añade que el porcentaje de donantes y receptores que cohabitan en el mismo hogar era mayor en nuestro trabajo (57,5%) que en otros ámbitos (41,7%)15,21, se observa que nuestro estudio coincide con la tendencia general observada de que la familia es la fuente principal para las personas que eligen la opción de un TRDV, pues parece muy natural que las personas necesitadas de un riñón obtengan ayuda de los miembros de su familia.

Menos de la mitad de nuestros donantes realizaban un trabajo remunerado (tabla 3), y sin embargo en el estudio de Boas et al.23 trabajan el 78,9% de donantes. Nuestros resultados, con menor número de donantes con ocupación remunerada, pueden deberse a factores socioeconómicos específicos de nuestro ámbito y también por ser nuestros donantes mayoritariamente mujeres y, por tanto, con una menor presencia de las mujeres en el mercado laboral. A diferencia de nuestros datos, en otros estudios hay más donantes masculinos23, lo cual podría explicar que en otros ámbitos haya un mayor número de donantes que trabajan. Llama la atención, en nuestros resultados, que más de la mitad de receptores (52,5%) no trabajaban en el momento del trasplante, por estar jubilados o incapacitados por invalidez (tabla 3), teniendo una media de edad relativamente baja (44años). Estos resultados contrastan con las cifras mucho más altas de personas no activas (89,2%) que obtienen Lorenzo-Sellares et al.29 en una población similar a la nuestra, compuesta por personas con ERCA y en hemodiálisis. Las consecuencias de la ERC y del tratamiento sustitutivo renal podrían justificar dicha situación.

De los 10 (25%) donantes cuidadores informales de nuestro estudio, solo 2 (5%) presentaron sobrecarga leve de esfuerzo al cuidar, pues cada uno obtuvo entre 46-56 puntos en la escala Zarit (tabla 4). Sin embargo, esos 10 (25%) donantes que cuidaban a familiares obtuvieron en la escala Zarit una media de 34,2 puntos, lejos de los 46 puntos que indica la existencia de alguna sobrecarga de esfuerzo al cuidar (tabla 4).

En nuestros resultados llama la atención que, a pesar del alto promedio de horas diarias que los donantes dedicaban a cuidar (14,05h/día), solo la quinta parte de estos donantes cuidadores familiares presentaban una leve sobrecarga de esfuerzo al cuidar. Sin embargo, los porcentajes de donantes y receptores cuidadores informales obtenidos en nuestro estudio (25 vs. 12,5%) (tabla 4) son porcentajes altos en comparación con el 6% de la población española mayor de edad, que es la dedicada a prestar cuidados informales a personas con más de 65años30.

Según el promedio del IMC, los donantes y receptores estudiados tendían respectivamente al «sobrepeso gradoi» y al «peso normal»31 (tablas 5 y 6). Esto indicaría que la mayoría de ellos se hallaban distantes de la «obesidad tipoi»31, la cual marca el comienzo del posible mayor riesgo de nefropatía cuando dicha «obesidad tipoi» se asocia a largo plazo a factores de riesgo añadidos, como hipertensión, diabetes, etc. Esto justificaría que se promueva el mantenimiento de un rango de peso normal en el seguimiento de donantes y receptores. Solo 4 receptores de los estudiados cumplían criterios de «obesidad de tipoi», y por tanto entrarían en la recomendación de reducir su peso antes de efectuarse el trasplante18,19 (tabla 6).

A pesar de las lógicas secuelas de la ERC y de su tratamiento sustitutivo, los receptores de nuestro estudio tenían una «buena» percepción sobre su salud justo antes de trasplantarse (6,35 puntos sobre 10), y dos tercios de esos receptores percibieron su salud durante el último año como «buena» o «muy buena» (tabla 6).

Respecto a los hábitos tóxicos, había más fumadores en nuestros donantes (35%) que en la población general española adulta (24,08%)32, la cual es claramente superior a los receptores fumadores antes del trasplante de nuestro estudio (15%). Aunque el 37,5% de los donantes y el 22,5% de los receptores estudiados consumían alcohol (tablas 5 y 6), esta prevalencia es mucho más baja que la observada en la población general, donde el consumo de alcohol es de aproximadamente el 89% en hombres y el 74% en mujeres. Esto puede ser debido sobre todo a que los receptores, por su ERC, limitan el consumo de alcohol espontáneamente o bien por consejo sanitario33. Igualmente, ningún donante o receptor estudiado tuvo un consumo perjudicial (>40g/día) (tablas 5 y 6), por lo que según las guías de buenas prácticas no sería necesario aconsejar a ningún donante que abandonara o redujera el consumo de alcohol para poder donar un riñón en vida18,19.

Destaca en nuestro estudio que la mayoría de receptores (57,5%) recibieron un trasplante renal de vivo anticipado (tabla 7), por lo que recibieron la opción terapéutica óptima para hacer frente a la insuficiencia renal terminal34, lo que denota que en los centros estudiados se plantea la posibilidad del trasplante de vivo anticipado desde las fases más precoces de la ERC. No obstante, los receptores que se dializaban en el momento del trasplante llevaban una media de 14,19meses en diálisis, lo cual debe considerarse, dado que la supervivencia del injerto es significativamente mejor, en los receptores de riñón con menos de 6meses en diálisis34. También se observa en nuestro estudio que hay más receptores independientes para las actividades de la vida diaria (90%) (tabla 6) que en poblaciones similares a la nuestra, donde el 81,5% de pacientes en ERCA y el 69,8 en diálisis son autosuficientes en su capacidad de autocuidados29.

Dado que al nefrólogo corresponde el seguimiento del paciente con ERC, decidir y comunicarle la necesidad de iniciar tratamiento sustitutivo renal, parece lógico que el nefrólogo sea el primer informante de la donación renal de vivo y su proceso (tablas 8 y 9). No obstante, la actuación conjunta y complementaria de nefrólogos y enfermeras en informar y promocionar la posibilidad del TRDV, una vez confirmado que el paciente con ERC precisará tratamiento sustitutivo renal en algún momento, puede contribuir a mejorar el desarrollo y el proceso de estos trasplantes.

La gran mayoría de los receptores (87,5%) consideraron suficiente la información recibida durante el proceso de donación y trasplante renal de vivo, pero casi la mitad de ellos hubieran precisado más información (45%) (tabla 9). Esta demanda de más información, pudiera entrañar alguna falta de conocimiento en estos pacientes y de conciencia pública sobre el proceso de donación renal en vida27.

En consecuencia, para mejorar el proceso de TRDV deberían reconsiderarse los actuales procedimientos de evaluación e información pre-donación y adaptarlos al nivel educativo y de conocimientos de los candidatos y sus familias, porque la decisión de donar deben tomarlas personas bien informadas y con expectativas realistas respecto a los resultados del trasplante para el receptor, las posibles consecuencias para el donante y el posible impacto en las relaciones personales35, y porque la forma en que los profesionales sanitarios informan y educan a los potenciales donantes y receptores renales de vivo tiene implicaciones a largo plazo sobre los resultados psicosociales y de salud de los donantes vivos2. Igualmente, para mejorar el proceso de TRDV deberían implementarse nuevas estrategias informativas y educativas35, incidiendo sobre todo en potenciales donantes de sexo masculino de nuestro ámbito, en la posibilidad de donación no emparentada e integrando activamente a otros profesionales sanitarios, en la tarea de educar y concienciar sobre la donación renal en vida.

Como fortaleza de nuestra investigación destaca que por primera vez se estudia en nuestro ámbito la información que reciben los donantes y receptores de riñón de vivo y su perfil sociosanitario, incluyendo a la totalidad de los donantes y receptores de riñón de vivo disponibles, en los 15meses de duración del estudio, que suponían el 85,1% del total de la población (tabla 1), y con solo dos negativas a participar en la investigación (5%). Por el contrario, nuestro estudio cuenta con las limitaciones propias de los estudios descriptivos y con su validez externa parcialmente limitada por el número de sujetos analizados, y porque la donación en vida es un proceso social y culturalmente mediado por las características propias del ámbito donde se desarrolla. A pesar de estas limitaciones, entendemos que nuestro estudio puede servir para orientar los procedimientos de información en el proceso de donación y trasplante de riñón de vivo y establecer nuevas líneas de investigación, que incluso debieran contemplar a los candidatos a donar un riñón en vida, que se evaluaron pero no llegaron a donar.

En definitiva, se puede concluir que dado que la información suministrada repercute directamente sobre los resultados de los programas de TRDV y que buena parte de nuestros receptores demandan más información, deberían actualizarse los procesos de evaluación e información a potenciales donantes y receptores renales de vivo.

Las donaciones renales en vida en nuestro ámbito mayoritariamente son emparentadas, y a pesar de las limitaciones para extrapolar nuestro estudio, se observa que los perfiles sociodemográficos obtenidos en los donantes y receptores estudiados tienden a aproximarse a los del conjunto de España y a diferir de estudios de otros ámbitos geográficos.

Respecto al perfil laboral y económico, un alto porcentaje de donantes y receptores renales de vivo estudiados no realizan un trabajo remunerado, aunque esa inactividad laboral estaría compensada con la percepción de algún subsidio por jubilación o invalidez y no repercutiría en su economía, pues casi todos ellos tienen alguna fuente de ingresos económicos en el núcleo familiar.

Los donantes y receptores renales de vivo estudiados cuidan a personas mayores del ámbito familiar en porcentajes muy superiores a los de la población española dedicada a prestar cuidados informales a mayores, y en su gran mayoría esos donantes y receptores no presentan sobrecarga de esfuerzo al cuidar.

Respecto al perfil de salud, la tendencia al sobrepeso es el único aspecto negativo identificado en los donantes renales de vivo estudiados, y en los receptores destaca que más de la mitad reciben un TRDV anticipado u opción terapéutica óptima, y que mayoritariamente son personas independientes para las actividades de la vida diaria.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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